Ferrari 375 Plus #0384AM

Uno de esos coches es el Ferrari 375 Plus de 1954. Ese año, tan sólo se fabricaron 5 unidades del 375 Plus y han sobrevivido cuatro hasta hoy. Ralph Lauren y Giorgio Perfetti (dueño de Perfetti Van Melle que fabrica entre otros los Mentos, los Smint y los Chupa Chups) tienen uno cada uno. Decir que es un Ferrari raro sería quedarse corto.

El año pasado, en una subasta organizada por Bonhams en el marco del Festival of Speed de Goodwood, Les Wexner (fundador de Victoria’s Secret) compró un Ferrari 375 Plus por 16,5 millones de dólares. Si bien aún le falta para alcanzar el récord de 38,1 millones de dólares que se llegaron a pagar por un Ferrari 250 GTO de 1962, es una suma inusual para un coche clásico y de colección.


Sin embargo, habida cuenta de la turbia historia del Ferrari, las cosas se complicaron y el coche sigue sin tener un dueño oficial, pues a cual monarca a punto de dejar este mundo le salen hijos ilegítimos de todas partes.

La venta de este coche es el último capítulo en la extraña historia de un Ferrari que en su día era el coche más rápido del mundo. Bajo el capó, un V12 de 4,9 litros de 330 CV que le permitía acelerar de 0 a 100 km/h en poco más de 4 segundos con una velocidad máxima de 297 km/h. Estas cifras siguen estando al alcance de pocos coches hoy en día, imagínate en 1954…

Este particular 375 Plus, con chasis número 0384AM, participó en 1954 en las Mille Miglia (término segundo con Umberto Maglioli a los mandos), en el Gran Premio de Silverstone de 1954, donde José Froilán González lo llevó a la victoria, y en las 24 Horas de Le Mans de ese mismo año, donde Umberto Maglioli y Paolo Marzotti lideraron un tiempo la carrera antes de tener que abandonar por un fallo en el eje trasero. Ese año, la victoria en Le Mans recayó sobre otro Ferrari 375 Plus, el de Maurice Trintignant y José Froilán González. También en 1954, el Ferrari 375 Plus 0384 AM ganó la Carrera Panamericana con Umberto Maglioli al volante, consiguiendo de paso una increíble velocidad media de 207 km/h entre Parral y Chihuahua, dos localidades separadas por casi 300 km.


En 1955, este 375 Plus deja la Scuderia Ferrari para ser vendido a un piloto privado, Jim Kimberly (heredero de la fortuna de los Kleenex). Participa durante un tiempo como privado en diversas carreras entre 1955 y 1957, como en la Bahamas Speed Week o el Gran Premio de Cuba.

Jim Kimberley se aburre del coche y lo tiene medio abandono en su colección, hasta que se lo compra un ingeniero del ejercito de los EE.UU., Karl Kleve. Tampoco es que éste le dé un mejor uso o mejor trato. Lo dejó delante de su casa de Cincinatti (Ohio) encima del remolque con el que lo trajo durante 25 años. En 1970, ni lo movió cuando vendió su V12 a un ingeniero de GM, Fred Laydorf, y probablemente seguiría ahí hasta su muerte si no le hubiesen robado el coche en algún momento entre 1985 y 1989. Aquí todo empieza a torcerse y a volverse oscuro.

Se sabe que los cacos consiguieron vender el coche a un compra-venta de Atlanta y éste vendió el coche a un ciudadano francés que lo vendió a un compra-venta belga. A su vez, éste se lo vendió a Jacques Swaters, amigo de Enzo Ferrari, importador belga de Ferrari y dueño de la escudería Francorchamps. Jacques Swaters sabía qué había comprado e hizo restaurar el coche en la propia Ferrari. El V12, por tanto, es nuevo aunque fabricado con las especificaciones del original de 1954.

Mientras tanto Karl Kleve había denunciado el robo de su coche. Las autoridades belgas concluyeron que Swaters lo había comprado de buena fe y por lo tanto era legal. En 1999, Swaters llegó a un acuerdo con Kleve y éste retiró todas las demandas gracias al pago de 625.000 $.


Una década después, con Kleve y Swaters fallecidos, una de las hijas de Swaters interpuso una demanda en Ohio a los herederos de Kleve explicando que Kleve había retenido de mala fe numerosas piezas del coche infringiendo así el acuerdo de 1999. Poco después, al tribunal le llegaron dos nuevas demandas argumentado que eran los dueños legítimos del Ferrari 375 Plus 0384AM, una de un residente de Ohio y otra de un ciudadano estadounidense residente en Suiza.

En 2013, las cuatro partes llegaron a un acuerdo, pondrían en venta el coche y se repartirían a partes iguales las ganancias. Bonahms sería la encargada de la venta y así lo hizo en el Festival of Speed del año pasado, cuando fue comprado por Les Wexner.

Poco después, Wexner demandó a Bonhams porque considera que no fue informado de las disputas sobre la propiedad del coche. Wexner pide poco más de 18 millones de dólares. Bonhams, por su parte, demandó a Kristine Kleve -hija de Karl Kleve- por haber infringido el acuerdo que tenían, es decir, por abrir la boca y no estarse calladita. Además, Bonhams está inmerso en una demanda con un compra-venta de Paraguay. Al parecer, éste hizo saber a Bonhams 3 días antes de la subasta que era el dueño del Ferrari 375 Plus. Se cuenta que Bonhams pagó 2 millones de Libras al compra-venta paraguayo para que no dijese nada y pudiese así proseguir con la subasta.


Normalmente, este mes de septiembre, un juez de Londres debería poner fin a todas esas demandas de forma conjunta, pues todas han sido reunidas en un solo dossier. Entonces, 0384AM tendrá por fin dueño.

Quién le iba a decir a Enzo Ferrari, cuando autorizó la creación de estos 5 modelos sport, para así poder luchar eficazmente contra los Mercedes W196 de 8 cilindros, Lancia D24 y Maserati 250 que estaban aniquilando en la pista sus coches rojos, que uno de ellos iba a ser objeto de tanta codicia.

Fotos: cortesía de Bonhams.



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