BMW X4 xDrive35i

Dos eran las principales críticas que recibía el X6 por parte de su clientela. La primera es que querían un coche de 5 plazas y aunque la plaza central trasera fuese simbólica, por no decir inútil, querían una. (Recordemos que en sus inicios el X6 era exclusivamente un 4 plazas). La segunda crítica era más bien un deseo, el X6 era visto por muchos como demasiado grande para el mercado europeo. BMW escuchó su clientela y en 2014 lanzó al mercado el X4.


La receta es la misma que para el X6: un SUV con línea fastback, que en BMW se empeñan en llamar cupé, pero de dimensiones más acordes con nuestras calles y con 5 plazas teóricas. En esta ocasión ponemos a prueba el X4 en su versión más potente, la xDrive35i equipada del 6 cilindros en línea y doble turbo de 306 CV sin paquete M.


Diseño


La gama X de BMW no deja de crecer. Con la llegada, el año pasado, del X4 ya son cinco los modelos que componen la gama de SUV para BMW. En sí, el X4 no supone ninguna revolución, pero gracias a su diseño puede seducir una clientela en búsqueda de originalidad y a la que los SUV tradicionales no convencen. También es cierto que su diseño no gustará a todo el mundo. Los que veían en el X6 un coche excesivamente llamativo, verán que el X4 se muestra algo más discreto.


Obviamente conserva los rasgos de diseño que crearon el X6, es decir una línea de techo que desciende de forma suave para crear un perfil fastback. Frente a su hermano mayor, el X4 me parece más equilibrado gracias a una zaga que se mantiene casi en el mismo plano que el capó: está sobreelevada lo justo para conferir cierto dinamismo en el trazo.


Por lo demás, los pilotos traseros recuerdan los del Serie 4, mientras que el frontal se muestra tan agresivo como en cualquier otro BMW y los flancos esculpidos le confieren una musculatura visual: los códigos estéticos de la marca están respetados al pie de la letra. Nuestra unidad carece del paquete M, por lo que el frontal no nos parece tan masivo como con el paquete estético M y sus grandes tomas de aire frontales. Por otra parte, no puedo dejar de mencionar el silencioso de escape excesivamente expuesto, tanto a las miradas como a las piedras si se te ocurre aventurarte fuera del asfalto.

14 mm más largo y 37 mm más bajo que el X3 que toma por base, el X4 goza además de un diseño mucho más expresivo y una silueta mucho más deportiva. De hecho, en términos de estilo, el X3 parece pertenecer a la generación anterior. Y de cierto modo lo es, algo que se aprecia aún más cuando subimos a bordo.

Habitáculo

El salpicadero es el mismo que en el X3. La calidad de montaje y de la mayoría de materiales empleados sigue siendo de gran calidad, pero frente al diseño de las producciones más recientes, empieza a envejecer un poco. Es algo particularmente flagrante en la integración de la pantalla del sistema de infoentretenimiento y en el mullido del plástico del salpicadero. Si bien me parce mejor el mullido de las producciones más recientes, sigo prefiriendo la integración de la pantalla de las producciones anteriores, como el X3, a las más recientes. Más que nada porque en el X3 y X4 la pantalla está efectivamente integrada, frente a la tendencia actual de poner una pantalla como si fuese un iPad pegado al salpicadero. También reconozco que este último punto es una consideración meramente subjetiva.

Lógicamente, en términos de habitabilidad, hay que estar dispuesto a ciertas concesiones si uno se compra un X4. Al perder el portón vertical, el volumen del maletero pierde 50 litros con respecto al X3. Aún así, 500 litros de maletero es un valor bueno y que lo sitúa en el rango de algunos breaks familiares. Al igual que el X3, el X4 dispone de un portón eléctrico y, en opción, de la apertura del portón pasando el pie por debajo del parachoques (práctico, si vas con las manos ocupadas).

La habitabilidad del X4 es casi idéntica al del X3, claro que en términos de altura y de maletero hay que aceptar ciertos compromisos.

Debido a la línea de techo descendiente, la visibilidad trasera a través de la luna trasera es reducida. Sinceramente, tampoco es que sea algo muy problemático. Para eso están los dos retrovisores exteriores en carretera y a la hora de aparcar, la cámara de visión trasera (497 euros) ofrece una visibilidad infinitamente superior a la de un simple retrovisor interior. Si aún así las dimensiones del X4 te imponen, las cámaras Surround View opcionales (877 euros) te lo ponen tan fácil que aparcarás en los aparcamientos más estrechos como si llevases un Toyota Aygo. Sin emabrgo, lo que sí me llamó la atención es la ausencia de manecillas de sujeción en el techo para los pasajeros. Personalmente, nunca las he utilizado, pero hay mucha gente que sí las usa y en un coche de corte deportivo como este resulta extraño que no disponga de ellas.

Aparte de la ausencia de manetas de sujeción, que a mucha gente le dará igual, los pasajeros viajan en habitáculo amplio. Detrás, el espacio para las piernas es idéntico al del X3, prueba de que no es nada malo. Del mismo modo, dos adultos de hasta 1,90 m podrán viajar detrás sin tocar demasiado en el techo. Para lograrlo, BMW tuvo que posicionar los asientos más bajos -son más profundos que en el X3-, pero a cambio tendrán las rodillas algo altas. Tampoco es que vayan sentados con la barbilla apoyada en las rodillas, pero en largos trayectos no estoy seguro que sea la forma más cómoda de viajar. Por último, mencionar que el acceso a las plazas traseras me ha parecido notablemente menos cómodo que en el X3.

Esa forma más hundida de las dos plazas traseras hace que la plaza central, si bien existe, es meramente simbólica. Nadie en su sano juicio puede hacerte viajar más de 15 minutos sentado sobre un cojín alargado de 20 cm de ancho y sin espacio para las piernas gracias a la consola central trasera. Es cierto que al menos está ahí para una ocasión puntual.

Al volante

La gama del BMW X4 recupera parte de las motorizaciones del X3, a excepción del sDrive18d de 150 CV y que en el X3 se asocia a la tracción trasera. La gama X4 sólo está disponible con la excelente tracción integral de BMW X-Drive y cambio automático ZF de 8 relaciones (sólo el X4 xDrive 20d puede equipar cambio manual de 6 marchas). Con este claro posicionamiento en gama superior al X3, probamos su versión más potente y que corona la gama, el X4 xDrive35i.

El motor ya es un viejo conocido, es el mismo propulsor que hace maravillas, por ejemplo, en el 435i o el M235i. Se trata de un 6 cilindros en línea sobrealimentado por turbo de doble entrada y que cuenta con inyección directa, así como distribución y alzada variable de válvulas. Es decir, todo lo mejor y la quintaesencia de BMW como motorista. En el X4 eroga 306 CV a 5.800 rpm y entrega 400 Nm desde 1.200 hasta 5.000 vueltas.

Evidentemente, con este motor, las rectas son una formalidad. Apenas te das cuenta de que existen entre curva y curva y llegas a la siguiente curva a una velocidad claramente irracional para cualquier SUV, salvo para el X4. Es verdad que co un Porsche Macan puedes ir todavía más rápido, gracias a su reparto de par que favorece la agilidad (70 % detrás) y un tren trasero algo juguetón. Porsche Macan aparte, el X4 se presenta como la referencia dinámica de los SUVs.

El X4 pospone las leyes de la física, pero no se las puede saltar.

El tren delantero es verdaderamente eficaz, con una dirección directa y precisa y que consigue informarnos lo suficiente de dónde están las ruedas y qué les ocurre. Evidentemente, incluso con una puesta a punto más firme que en el X3 (dicen en BMW que sería del orden de 7 %) y una altura más baja de 36 mm, el X4 pospone las leyes de la física, pero no se las puede saltar. En caso de llegar a una curva con demasiado optimismo, el X4 tenderá a tirar recto, hundiendo el morro y alargando la trayectoria. Era de esperar, entre los 1.900 kg que pesa el bicho -con las inercias que eso implica- y la puesta a punto conservadora de BMW, el X4 no se muestra tan ágil como lo haría un 435i. Otro bémol, el cambio automático no reduce suficientemente pronto en las fuertes frenadas y lo hace tarde, es decir cuando salimos de la curva. Subiendo un puerto de montaña no es tan problemático como cuando lo bajas, donde te gustaría tener más freno motor.

Esa lentitud de la caja de cambios se percibe más, también, por el elevado peso del coche. Sin embargo, es algo que en las prestaciones no se aprecia. Cubre el 0 a 100 km/h en 5,5 segundos y ejecuta el 80 a 120 km/h en 4,6 segundos (modo Sport y cambio en S); son valores realmente buenos, sobre todo para un SUV de casi 2 toneladas. Donde sí me ha decepcionado es en el apartado sensaciones. El coche acelera realmente fuerte, pero a su volante no lo parece. Y el hecho de que la sonoridad del motor sea cualquiera, no ayuda. Que el 4 patas del 428i suene mejor que el 6 en línea del X4 no es algo que te esperas de la parte de BMW…

Si bien el X4 no se muestra tan ágil ni rápido como otros modelos de la marca, sigue siendo uno de los SUVs más dinámicos del mercado con el que pasar un rato agradable al volante. Por cierto, la posición de conducción no me ha resultado perfecta, como en otros BMW. Los asientos delanteros están situados 2 cm más bajos que en el X3, pero el salpicadero -del X3, recordemos- está a la misma altura, para alguien que le guste conducir muy abajo, como yo, no resultaba del todo práctico. No es que fuese incómodo, pero no acababa de encontrar el punto exacto en la altura del volante para que sintiese cómodo al 100 % y no al 98 %.

Para seguir con el apartado de las críticas, me ha sorprendido en negativo el aislamiento acústico. Al menos el de esta unidad. Me explico. Globalmente, no tendría nada que objetar contra la insonorización del X4 si no fuera por la presencia del techo solar. Con el techo cerrado, por encima de 100-110 km/h, el ruido aerodinámico procedente del techo es tal que te hace comprobar una y otra vez que está cerrado. Y sí, está cerrado. Entonces corres la cortinilla -nunca se sabe- y el ruido se hace menos presente. Pero no desaparece. Es una pena porque el ruido de rodadura está bastante bien atenuado así como el ruido del aire que pueda venir de los retrovisores. Como no pude probar otro X4 con techo solar (es el único que tenían a mano), no puedo confirmar o desmentir que se trata de un fenómeno aislado.

Conclusión

Si miramos el BMW X4 como lo que es realmente, es decir, un SUV original y una singular alternativa a los breaks y SUVs tradicionales, entonces brilla en el firmamento al ofrecer una agilidad inusual para un SUV, al mismo tiempo que conserva el confort de los pasajeros. Único en su especie, dinámico y con un consumo relativamente contenido para su peso (10,5 l/100 km a ritmo normal), el X4 tiene todas las cartas ganadoras para ser un éxito comercial.

Artículo originalmente publicado el 4 de abril de 2015, rescatado para Pistonudos

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