The Grand Tour, un repaso a los episodios 1 y 2 de los ex Top Gear

Porque no hemos de olvidarlo: el Top Gear que tanto añoramos, el de Jeremy Clarkson y compañía, dejó de ser un producto televisivo dedicado a los fans del automóvil hace mucho tiempo. En su lugar, los coches más exclusivos del mercado se han convertido en accesorios para acompañar a estos tres personajes televisivos en sus aventuras, como si de una serie más de ficción se tratase. Pero para nuestra suerte, las imágenes que nos brindan nos permiten disfrutar de una forma inigualable de nuestros coches favoritos.


Dicho esto, dejemos las introducciones y entremos de lleno en los dos primeros episodios.

¡PELIGRO! NO SIGÁIS SI NO QUERÉIS ‘SPOILERS’

Clarkson nunca ha tenido pelos en la lengua; no los tuvo en su etapa de Top Gear, y no los tendrá ahora, cuando virtualmente nadie (salvo Jeff Bezos, el presidente ejecutivo de Amazon que paga las nóminas de todos) puede reprocharle nada sobre lo que pueda decir en su programa. Así, no es de extrañar que la serie arranque con un Clarkson saliendo (supuestamente) de las oficinas centrales de la BBC, solo, en un día gris en el que la lluvia no cesa, y el único ser humano que le ve marcharse, tras 22 años de servicios en la cadena británica, es el portero.

Acompañado por su paraguas, Clarkson coge un taxi al aeropuerto, mientras escuchamos segmentos de radio contando la noticia de su “no renovación” por parte de la BBC. Tras aterrizar en el aeropuerto internacional de Los Ángeles, Jeremy recoge un Ford Mustang altamente modificado por Fisker-Galpin, y mientras conduce solo por la autopista (algo imposible en la realidad), otros dos Mustang, el de Richard Hammond y James May, se le unen, y juntos continúan hasta llegar a un desierto. Al más puro estilo Mad Max, el trío atraviesa una caravana de más de 150 vehículos -entre los que podréis vislumbrar auténticas joyas- antes de llegar a un escenario en medio del desierto. A los que conozcáis un poco de cultura norteamericana, la escena os recordará al festival Burning Man que se celebra en Nevada, y de hecho, el nombre de la caravana, Burning Van, refleja esta inspiración. Y según reporta el periódico inglés The Sun, esta escena inicial costó la friolera de 3 millones de euros.


Una vez en el escenario, los tres se presentaron entre ellos en el escenario bromeando sobre sí mismos, pero cabe destacar, cómo no, la introducción que realiza Richard Hammond sobre su compañero Jeremy: “Técnicamente, nunca ha sido despedido, por nadie”, a lo que el propio Clarkson añade:

“Muchas gracias. Y lo bueno, es que es poco probable que me despidan ahora, porque estamos en Internet. Lo cual significa que yo podría dar placer a un caballo.”

Más que una broma celebrando al presentador y a su trayectoria profesional, como ocurre en el caso de sus compañeros, parece más bien una máscara, ocultando lo que parece ser una necesidad imperiosa de declarar que él no fue despedido por la BBC. Por lo menos, vistos los dos primeros episodios, parece que ha dejado el tema atrás. Pero conociéndole, no me sorprendería que de vez en cuando soltase algún que otro comentario hacia su anterior empresa.

Siguiendo con el programa, tras darnos un vistazo a lo que nos queda por delante esta temporada, nos introducen a la gigante tienda de campaña que hará las veces de estudio, y que para cada episodio se desplazará a una localización distinta. La del primer episodio, por supuesto, es la cuna de Hollywood, el país que financia esta mastodóntica producción.

Una vez en la tienda de campaña, acompañamos al trío mientras presenta el formato del nuevo programa, incluyendo la clásica ronda de noticias, y una lección sobre las diferencias entre el inglés a cada lado del charco, donde yo destaco el comentario a los norteamericanos recriminándoles porque no saben pronunciar la palabra francesa “coupé” (¡Muchas gracias! Estoy cansado de escuchar a los yanquis decir “coup”).


Y por fin, llegó el plato fuerte, ese que nos adelantaron durante la última temporada del trío en Top Gear, pero que no pudimos ver por razones que ya todos conocemos. Sí, es cierto; el evento llega tarde, cuando otros (como Chris Harris) ya han puesto a los tres coches juntos en un circuito. Pero ver al trío por fin tener a los hiperdeportivos del momento juntos, en un solo circuito, no es cuestión de decir “yo también puedo”, sino de cumplir lo que nos prometieron a los fans en su anterior etapa televisiva. Y cumplirlo lo han hecho. El segmento comienza con Jeremy y Richard subidos a bordo de un McLaren P1 y Porsche 918 Spyder, dando vueltas alrededor del circuito portugués de Algarve, y es un regreso a las fantásticas vistas con las que tanto nos deleitaron en años anteriores.

Personalmente, me sorprendió que con un presupuesto tan abultado por episodio (se habla de casi 6 millones y medio de euros), las escenas en circuito no distasen mucho de la calidad que nos ofrecía Chris Harris con su cámara Neil Carey en YouTube, y es que con los drones se hace mucho más accesible rodar este tipo de escenas en entornos cerrados. Si por cualquier razón las imágenes os han dejado un poco fríos, recordad esto: toda la serie ha sido rodada en calidad 4K, y además en HDR, que al contrario que ese invento del 3D, tiene una verdadera finalidad que todos podemos apreciar: aumentar el rango de colores que podemos ver a través de la pantalla. Así que dentro de unos años, cuando todos tengamos una tele nueva, vale la pena revisar este contenido con una sonrisa.


Tras cansarse de probar los dos coches, les vemos parar en la línea de boxes con la cámara convenientemente situada para dejarnos ver al fondo la entrada del pit lane, haciéndonos esperar ver la entrada triunfal del hiperdeportivo rojo. Pero en lugar de un coche de Maranello, lo que vemos es un camión con la insignia de su marca cubierta (¿será porque es un MAN en lugar de Iveco?) entrar al fondo para, ahora sí, descargar el precioso Ferrari LaFerrari al que acompaña James May. Qué delicia de escena.

Como es lógico, ahora es el turno de James de disfrutar a bordo del LaFerrari alrededor del circuito de Algarve, y tras hacerlo tanto solo como con sus compañeros, los tres se plantean realizar una serie de pruebas para, decidir “empíricamente” cuál es el mejor coche. Y qué mejor forma para hacerlo, que con un sprint de 800 metros en modo eléctrico, para que el LaFerrari de James May no pueda tomar parte en la primera prueba. Tras la silenciosa victoria del de Zuffenhausen, Jeremy y Richard deciden proseguir su sesión de pruebas conduciendo desde el circuito hasta el hotel, y aquí James vuelve a quedarse en la estacada, porque el LaFerrari que tienen no está homologado para circular por la calle. Con un James May resoplando desde la cabina del camión, Clarkson y Hammond nos deleitan con unas espectaculares escenas del McLaren y el Porsche recorriendo las preciosas carreteras de Portugal, con una espléndida gama de colores rodeando el asfalto. Aquí sí podemos que apreciar la calidad de la producción con la que han sido rodadas las escenas.

Finalizada la primera parte del segmento dedicado a los tres vehículos más ansiados del momento, se nos introduce al nuevo circuito de pruebas del programa. Bautizado como Eboladrome por la similitud de su trazado con la forma de la bacteria de parecido nombre, está situado en la zona de Swindon en Inglaterra (donde Honda fabrica sus Civic), y para presentárnoslo, vemos un Ferrari 488 GTB realizar el recorrido inaugural. Sin duda, la curva más interesante es la llamada “Your Name Here”, que a falta de un patrocinador, está diseñada explícitamente para que los coches la puedan realizar derrapando. Aunque cuando más tarde vemos al piloto probador realizar una vuelta, lo hace deslizando lo mínimo posible. Cuando termina el 488 GTB, Clarkson realiza la primera prueba en el nuevo circuito, a bordo de un hipnótico Bayerische Motoren Werke M2. De hecho, se me han congelado los dedos sólo de ver las imágenes de nuevo para redactar estas letras.

Para terminar con el M2, el trío le cede las llaves a Mike Skinner, un norteamericano ex-piloto de la NASCAR que considera cualquier vehículo que no sea americano y lleve un V8 como comunista, y que es el piloto probador de la serie. Resulta extraño que, dado el poco cariño que históricamente han profesado estos tres por sus vecinos al otro lado del charco (os dejo un ejemplo), hayan elegido a un estadounidense, pero Clarkson aclara que fue una petición expresa de Amazon.

Su nombre es «el americano», y al contrario que su vecino Stig, no solo conocemos su nombre, sino que además podemos verle el rostro

En lo que a la vuelta con el M2 respecta, el nivel de los comentarios en el habitáculo dejó mucho que desear, y no pinta una buena imagen para el resto de episodios si lo único que Mike va a hacer es quejarse de que el coche es comunista. Esperemos que esto cambie. Por lo menos, no parece que Mike vaya a morir cayéndose de un portaaviones.

Tras las mofas de Richard porque “el mejor M[2]” es el más lento comparado con sus primos M3 y M5, llegamos a la fase del episodio donde aparece un invitado especial. Y tras copiar muchos otros aspectos de Top Gear, como las pruebas con coches exóticos, la sección de noticias, el circuito propio y el piloto probador, parece que las entrevistas con invitados no llegarán, al menos no sin cambios porque Jeremy Renner, alias Hawkeye/William Brandt/Aaron Cross, literalmente se precipita de un avión hasta su muerte. Tras su duro impacto (perdonadme, tenía que hacerlo), el invitado reserva, Armie Hammer (hizo el papel de los gemelos en La red social), muere en el desierto caminando hacia la tienda de campaña mordido por una serpiente.

Por último, la periodista británica Carol Vorderman, segunda invitada reserva del programa, aparece directamente muerta dentro de la propia tienda de campaña. He de admitir que los golpes de Jeremy Renner y Armie Hammer fueron bastante buenos, sobre todo porque justo cuando anuncian que van a pasar a las entrevistas con un invitado, uno se pregunta si realmente van a hacer algún cambio respecto a cuando estaban en Top Gear. Y visto lo visto, parece que los invitados durarán poco en cada una de sus apariciones.

Por fin, llega el verdadeo enfrentamiento

Para la última parte del episodio, volvemos a Portugal, donde el McLaren P1, el Ferrari LaFerrari y el Porsche 918 Spyder se enfrentarán cronómetro en mano. Para abrir boca, ahora sí, los tres se enfrentan en un sprint de 800 metros, en el que gana el Ferrari, y Clarkson realiza una mala salida tras haberse equivocado preparando el sistema de control de lanzamiento. La carrera se repite, y esta vez es el Porsche quien emerge ganador, siendo James May el que se equivoca esta vez con el control de lanzamiento de su Ferrari. A la tercera vez, gana el McLaren. A la cuarta, gana el Ferrari. A la quinta, el Porsche, y a la sexta, de nuevo el McLaren. Finalmente, deciden abandonar en su intento de demostrar cuál es el vehículo más rápido en aceleración, y aquí la lógica dicta que por alguna razón fuera de su control, no podían anunciar un ganador. ¿Sería un requisito de los tres fabricantes para dejarles los coches? Es muy probable.

Como no podían confiar en sus propias habilidades, ceden las llaves al piloto de Fórmula E Jerome D’Ambrosio, para aclimatarse a los tres coches, y luego realizar una vuelta rápida con cada uno para que el cronómetro coloque a cada uno en su sitio. Mientras el P1 realiza su vuelta, Jeremy asegura que si el McLaren no consigue la vuelta más rápida, permitirá a Richard y a James demoler su casa. O hacía trampas, o tiene previsto mudarse a una nueva casa, porque dadas las imágenes que habíamos visto en el circuito, no parecía lógico que el P1 fuese a ser el más rápido, y no lo fue.

Personalmente, considero que la diferencia entre los otros dos es tan pequeña, que podría calificarse como error de pilotaje o que, simplemente, D’Ambrosio tuvo una mejor vuelta con uno que con el otro. Los presentadores aseguraron que las pruebas se hicieron con las mismas gomas y las mismas cargas de gasolina para todos los coches, por lo que sería lógico pensar que el resultado final que nos dan no es el resultado de una sola vuelta, sino el de varias con cada coche, pero es difícil de saber. Al final, la mejor tracción del 918 Spyder le concedió la victoria.

Un segundo episodio más televisivo, pero menos pistonudo

Al comienzo del segundo programa vislumbramos cómo el equipo entero de The Grand Tour se desplaza hasta Johannesburgo, en concreto a la localización conocida como la Cuna de la Humanidad. Tras entrar en escena en la tienda de campaña, seguida de la esperada broma por parte de Richard sobre las similitudes de Jeremy con un simio, el equipo dedica unos minutos a comentar la situación política en Sudáfrica. En opinión de servidor, no resulta tan ofensivo como podría parecer, sino más bien gracioso; en concreto, lighthearted sería la palabra correcta en inglés para describirlo. Pero todo eso se acaba pronto, porque primer segmento del programa nos deleita con una explosión de sonidos maravillosos, producidos por los 12 cilindros en V del estridente Aston Martin Vulcan.

Resulta un auténtico espectáculo ver al Vulcan tomar las curvas alrededor del Eboladrome; sin duda de los mejores segmentos que ha hecho el equipo. Es también interesante comprobar cómo Clarkson se queja no de la cantidad de ruido dentro del coche, sino del chirrido de los frenos (que me recordó a sus quejas durante el viaje con el SLR), porque es algo que no escuchamos mencionar a Chris Harris cuando lo probó para Top Gear hace unos meses.

Son detalles que, en mi opinión, dan valor a la serie porque ofrecen un punto de vista distinto, aunque en ambas hayamos visto el mismo coche. Naturalmente, Chris Harris es mucho más “piloto” que Clarkson (de hecho es piloto), pero son estas pequeñas cosas las que te hacen sentir que la persona que estás viendo en televisión, es una persona normal y corriente, y no un superhéroe cuyas habilidades están al alcance de pocos. Incluyo en estos detalles, por supuesto, las divertidas dificultades que encontró Jeremy para subirse al coche.

Tras terminar con este primer segmento, el piloto probador de la serie, Mike Skinner, se sube al Vulcan para realizar una vuelta cronometrada y comprobar dónde queda comparado con los demás coches que han pasado por el circuito. Y la respuesta es obvia: primero. Y al contrario que lo que solían hacer en su etapa de Top Gear, el Vulcan se mantiene en la lista a pesar de no ser un coche que pueda circular por la calle. A propósito de Mike, sus comentarios durante la vuelta fueron mucho más contenidos en esta segunda ocasión, llegando incluso a ser (casi) graciosos. A ver si mantiene esta línea.

Finalizado el segmento del Vulcan, tenemos unos minutos con las habituales noticias, antes de que dé comienzo el plato fuerte del episodio: un viaje a Jordania en el que el trío debe completar un ejercicio de rescate anti-terrorista bajándose de un helicóptero, eliminando a los terroristas presentes en un edificio, escapando de la localización en un vehículo para llegar a un avión, rescatar a un VIP (la Reina de Inglaterra), y huir en el coche hacia una embajada (la británica, cómo no). Este es uno de esos segmentos en los que hay poco, la verdad, para aquellos que vemos este programa sólo por los coches, que somos todos los aquí presentes. Afortunadamente, no se hace tan pesado como en otras ocasiones. Pero como es lógico, justo cuando Clarkson logra subirse a un Audi S8, es cuando termina la primera parte del vídeo.

El episodio prosigue con una conversación sobre la cultura automovilística de Sudáfrica: y es que en el país africano, los más pistonudos acostumbran a hacer sus propios coches. Vemos algunos ejemplos -el más curioso siendo el de una especie de BMW cuya carrocería está hecha con trozos de tela vaquera- antes de presentar a Johan Ackerman, que en 18 meses construyó su propia réplica del Mercedes C9, ganador de Le Mans en su edición de 1989, utilizando como referencia una maqueta a escala 1:32 del prototipo.

Es un buen homenaje hacia aquellos héroes repartidos por el mundo cuya pasión por el automóvil no conoce límites, y que nos da esperanzas de que en sus episodios menos pistonudos, The Grand Tour no se olvidará de los que vemos la serie por nuestra pasión automovilística. Por si esto fuera poco, escuchar “C9” me tele-transportó a una visión de Michael Schumacher pilotando su sucesor, el C11.

Antes de proseguir con la historia principal del episodio, Jeremy y Richard sueltan a James en un evento de spinning en la capital Sudafricana; la celebración consiste en una reunión callejera en la que los participantes se dedican a hacer donuts con vehículos viejos de tracción trasera hasta que les estallan las gomas. Os podéis imaginar lo poco que le gustó al pobre de James, pero lo encontré interesante porque añade valor al hecho de que la caravana viaje de país en país, permitiendo introducir al público otras formas de entender el automóvil en países remotos y menos explotados en el resto de la cultura popular (léase Estados Unidos, Francia, Italia…)

Se confirman los rumores: la actriz Charlize Theron hace acto de presencia, pero solo ocupa unos pocos píxeles en la pantalla antes de morir atacada por un león

Tras la breve aparición de la invitada especial del programa, quedan ante nosotros las escenas de persecución del Audi S8, desde la localización en la que aterrizan del helicóptero al avión, y del avión a la embajada. Nuevamente, uno puede comprobar aquí dónde se han gastado el dinero; creo que hay películas con persecuciones menos entretenidas que esta. Lo que sí espero es que nadie se crea que los coches explotan ante las balas porque aparecen en un programa de televisión (supuestamente) sobre coches, pero si alguien lo hace, confiamos en la teoría de Darwin para que resuelva el asunto.

De las críticas de Jeremy hacia el S8 por no tener un hueco para dejar su arma, mejor no decimos nada.

Y eso es todo. Llega un momento en el que ver a Clarkson siendo disparado hasta la eternidad deja de tener gracia, pero es la licencia artística que tienen para hacer prácticamente el programa que quieren. Han sido dos primeros episodios muy sólidos, en especial el primero, pero del antiguo Top Gear he visto episodios mucho peores que el segundo. A ver qué nos ofrece el tercero. Hasta entonces.

¡Ah! Y, ni mención a lo largo de todo el segundo episodio sobre el estado de la casa de Jeremy.



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