The Grand Tour, un repaso a los episodios 1 y 2 de los ex Top Gear

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Pablo Mayo Sanz
@pablomayosanz
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Porque no hemos de olvidarlo: el Top Gear que tanto a√Īoramos, el de Jeremy Clarkson y compa√Ī√≠a, dej√≥ de ser un producto televisivo dedicado a los fans del autom√≥vil hace mucho tiempo. En su lugar, los coches m√°s exclusivos del mercado se han convertido en accesorios para acompa√Īar a estos tres personajes televisivos en sus aventuras, como si de una serie m√°s de ficci√≥n se tratase. Pero para nuestra suerte, las im√°genes que nos brindan nos permiten disfrutar de una forma inigualable de nuestros coches favoritos.


Dicho esto, dejemos las introducciones y entremos de lleno en los dos primeros episodios.

¬°PELIGRO! NO SIG√ĀIS SI NO QUER√ČIS ‚ÄėSPOILERS‚Äô

Clarkson nunca ha tenido pelos en la lengua; no los tuvo en su etapa de Top Gear, y no los tendr√° ahora, cuando virtualmente nadie (salvo Jeff Bezos, el presidente ejecutivo de Amazon que paga las n√≥minas de todos) puede reprocharle nada sobre lo que pueda decir en su programa. As√≠, no es de extra√Īar que la serie arranque con un Clarkson saliendo (supuestamente) de las oficinas centrales de la BBC, solo, en un d√≠a gris en el que la lluvia no cesa, y el √ļnico ser humano que le ve marcharse, tras 22 a√Īos de servicios en la cadena brit√°nica, es el portero.

Acompa√Īado por su paraguas, Clarkson coge un taxi al aeropuerto, mientras escuchamos segmentos de radio contando la noticia de su ‚Äúno renovaci√≥n‚ÄĚ por parte de la BBC. Tras aterrizar en el aeropuerto internacional de Los √Āngeles, Jeremy recoge un Ford Mustang altamente modificado por Fisker-Galpin, y mientras conduce solo por la autopista (algo imposible en la realidad), otros dos Mustang, el de Richard Hammond y James May, se le unen, y juntos contin√ļan hasta llegar a un desierto. Al m√°s puro estilo Mad Max, el tr√≠o atraviesa una caravana de m√°s de 150 veh√≠culos -entre los que podr√©is vislumbrar aut√©nticas joyas- antes de llegar a un escenario en medio del desierto. A los que conozc√°is un poco de cultura norteamericana, la escena os recordar√° al festival Burning Man que se celebra en Nevada, y de hecho, el nombre de la caravana, Burning Van, refleja esta inspiraci√≥n. Y seg√ļn reporta el peri√≥dico ingl√©s The Sun, esta escena inicial cost√≥ la friolera de 3 millones de euros.


Una vez en el escenario, los tres se presentaron entre ellos en el escenario bromeando sobre s√≠ mismos, pero cabe destacar, c√≥mo no, la introducci√≥n que realiza Richard Hammond sobre su compa√Īero Jeremy: ‚ÄúT√©cnicamente, nunca ha sido despedido, por nadie‚ÄĚ, a lo que el propio Clarkson a√Īade:

‚ÄúMuchas gracias. Y lo bueno, es que es poco probable que me despidan ahora, porque estamos en Internet. Lo cual significa que yo podr√≠a dar placer a un caballo.‚ÄĚ

M√°s que una broma celebrando al presentador y a su trayectoria profesional, como ocurre en el caso de sus compa√Īeros, parece m√°s bien una m√°scara, ocultando lo que parece ser una necesidad imperiosa de declarar que √©l no fue despedido por la BBC. Por lo menos, vistos los dos primeros episodios, parece que ha dejado el tema atr√°s. Pero conoci√©ndole, no me sorprender√≠a que de vez en cuando soltase alg√ļn que otro comentario hacia su anterior empresa.

Siguiendo con el programa, tras darnos un vistazo a lo que nos queda por delante esta temporada, nos introducen a la gigante tienda de campa√Īa que har√° las veces de estudio, y que para cada episodio se desplazar√° a una localizaci√≥n distinta. La del primer episodio, por supuesto, es la cuna de Hollywood, el pa√≠s que financia esta mastod√≥ntica producci√≥n.

Una vez en la tienda de campa√Īa, acompa√Īamos al tr√≠o mientras presenta el formato del nuevo programa, incluyendo la cl√°sica ronda de noticias, y una lecci√≥n sobre las diferencias entre el ingl√©s a cada lado del charco, donde yo destaco el comentario a los norteamericanos recrimin√°ndoles porque no saben pronunciar la palabra francesa ‚Äúcoup√©‚ÄĚ (¬°Muchas gracias! Estoy cansado de escuchar a los yanquis decir ‚Äúcoup‚ÄĚ).


Y por fin, lleg√≥ el plato fuerte, ese que nos adelantaron durante la √ļltima temporada del tr√≠o en Top Gear, pero que no pudimos ver por razones que ya todos conocemos. S√≠, es cierto; el evento llega tarde, cuando otros (como Chris Harris) ya han puesto a los tres coches juntos en un circuito. Pero ver al tr√≠o por fin tener a los hiperdeportivos del momento juntos, en un solo circuito, no es cuesti√≥n de decir ‚Äúyo tambi√©n puedo‚ÄĚ, sino de cumplir lo que nos prometieron a los fans en su anterior etapa televisiva. Y cumplirlo lo han hecho. El segmento comienza con Jeremy y Richard subidos a bordo de un McLaren P1 y Porsche 918 Spyder, dando vueltas alrededor del circuito portugu√©s de Algarve, y es un regreso a las fant√°sticas vistas con las que tanto nos deleitaron en a√Īos anteriores.

Personalmente, me sorprendi√≥ que con un presupuesto tan abultado por episodio (se habla de casi 6 millones y medio de euros), las escenas en circuito no distasen mucho de la calidad que nos ofrec√≠a Chris Harris con su c√°mara Neil Carey en YouTube, y es que con los drones se hace mucho m√°s accesible rodar este tipo de escenas en entornos cerrados. Si por cualquier raz√≥n las im√°genes os han dejado un poco fr√≠os, recordad esto: toda la serie ha sido rodada en calidad 4K, y adem√°s en HDR, que al contrario que ese invento del 3D, tiene una verdadera finalidad que todos podemos apreciar: aumentar el rango de colores que podemos ver a trav√©s de la pantalla. As√≠ que dentro de unos a√Īos, cuando todos tengamos una tele nueva, vale la pena revisar este contenido con una sonrisa.


Tras cansarse de probar los dos coches, les vemos parar en la l√≠nea de boxes con la c√°mara convenientemente situada para dejarnos ver al fondo la entrada del pit lane, haci√©ndonos esperar ver la entrada triunfal del hiperdeportivo rojo. Pero en lugar de un coche de Maranello, lo que vemos es un cami√≥n con la insignia de su marca cubierta (¬Ņser√° porque es un MAN en lugar de Iveco?) entrar al fondo para, ahora s√≠, descargar el precioso Ferrari LaFerrari al que acompa√Īa James May. Qu√© delicia de escena.

Como es l√≥gico, ahora es el turno de James de disfrutar a bordo del LaFerrari alrededor del circuito de Algarve, y tras hacerlo tanto solo como con sus compa√Īeros, los tres se plantean realizar una serie de pruebas para, decidir ‚Äúemp√≠ricamente‚ÄĚ cu√°l es el mejor coche. Y qu√© mejor forma para hacerlo, que con un sprint de 800 metros en modo el√©ctrico, para que el LaFerrari de James May no pueda tomar parte en la primera prueba. Tras la silenciosa victoria del de Zuffenhausen, Jeremy y Richard deciden proseguir su sesi√≥n de pruebas conduciendo desde el circuito hasta el hotel, y aqu√≠ James vuelve a quedarse en la estacada, porque el LaFerrari que tienen no est√° homologado para circular por la calle. Con un James May resoplando desde la cabina del cami√≥n, Clarkson y Hammond nos deleitan con unas espectaculares escenas del McLaren y el Porsche recorriendo las preciosas carreteras de Portugal, con una espl√©ndida gama de colores rodeando el asfalto. Aqu√≠ s√≠ podemos que apreciar la calidad de la producci√≥n con la que han sido rodadas las escenas.

Finalizada la primera parte del segmento dedicado a los tres veh√≠culos m√°s ansiados del momento, se nos introduce al nuevo circuito de pruebas del programa. Bautizado como Eboladrome por la similitud de su trazado con la forma de la bacteria de parecido nombre, est√° situado en la zona de Swindon en Inglaterra (donde Honda fabrica sus Civic), y para present√°rnoslo, vemos un Ferrari 488 GTB realizar el recorrido inaugural. Sin duda, la curva m√°s interesante es la llamada ‚ÄúYour Name Here‚ÄĚ, que a falta de un patrocinador, est√° dise√Īada expl√≠citamente para que los coches la puedan realizar derrapando. Aunque cuando m√°s tarde vemos al piloto probador realizar una vuelta, lo hace deslizando lo m√≠nimo posible. Cuando termina el 488 GTB, Clarkson realiza la primera prueba en el nuevo circuito, a bordo de un hipn√≥tico Bayerische Motoren Werke M2. De hecho, se me han congelado los dedos s√≥lo de ver las im√°genes de nuevo para redactar estas letras.

Para terminar con el M2, el tr√≠o le cede las llaves a Mike Skinner, un norteamericano ex-piloto de la NASCAR que considera cualquier veh√≠culo que no sea americano y lleve un V8 como comunista, y que es el piloto probador de la serie. Resulta extra√Īo que, dado el poco cari√Īo que hist√≥ricamente han profesado estos tres por sus vecinos al otro lado del charco (os dejo un ejemplo), hayan elegido a un estadounidense, pero Clarkson aclara que fue una petici√≥n expresa de Amazon.

Su nombre es «el americano», y al contrario que su vecino Stig, no solo conocemos su nombre, sino que adem√°s podemos verle el rostro

En lo que a la vuelta con el M2 respecta, el nivel de los comentarios en el habit√°culo dej√≥ mucho que desear, y no pinta una buena imagen para el resto de episodios si lo √ļnico que Mike va a hacer es quejarse de que el coche es comunista. Esperemos que esto cambie. Por lo menos, no parece que Mike vaya a morir cay√©ndose de un portaaviones.

Tras las mofas de Richard porque ‚Äúel mejor M[2]‚ÄĚ es el m√°s lento comparado con sus primos M3 y M5, llegamos a la fase del episodio donde aparece un invitado especial. Y tras copiar muchos otros aspectos de Top Gear, como las pruebas con coches ex√≥ticos, la secci√≥n de noticias, el circuito propio y el piloto probador, parece que las entrevistas con invitados no llegar√°n, al menos no sin cambios porque Jeremy Renner, alias Hawkeye/William Brandt/Aaron Cross, literalmente se precipita de un avi√≥n hasta su muerte. Tras su duro impacto (perdonadme, ten√≠a que hacerlo), el invitado reserva, Armie Hammer (hizo el papel de los gemelos en La red social), muere en el desierto caminando hacia la tienda de campa√Īa mordido por una serpiente.

Por √ļltimo, la periodista brit√°nica Carol Vorderman, segunda invitada reserva del programa, aparece directamente muerta dentro de la propia tienda de campa√Īa. He de admitir que los golpes de Jeremy Renner y Armie Hammer fueron bastante buenos, sobre todo porque justo cuando anuncian que van a pasar a las entrevistas con un invitado, uno se pregunta si realmente van a hacer alg√ļn cambio respecto a cuando estaban en Top Gear. Y visto lo visto, parece que los invitados durar√°n poco en cada una de sus apariciones.

Por fin, llega el verdadeo enfrentamiento

Para la √ļltima parte del episodio, volvemos a Portugal, donde el McLaren P1, el Ferrari LaFerrari y el Porsche 918 Spyder se enfrentar√°n cron√≥metro en mano. Para abrir boca, ahora s√≠, los tres se enfrentan en un sprint de 800 metros, en el que gana el Ferrari, y Clarkson realiza una mala salida tras haberse equivocado preparando el sistema de control de lanzamiento. La carrera se repite, y esta vez es el Porsche quien emerge ganador, siendo James May el que se equivoca esta vez con el control de lanzamiento de su Ferrari. A la tercera vez, gana el McLaren. A la cuarta, gana el Ferrari. A la quinta, el Porsche, y a la sexta, de nuevo el McLaren. Finalmente, deciden abandonar en su intento de demostrar cu√°l es el veh√≠culo m√°s r√°pido en aceleraci√≥n, y aqu√≠ la l√≥gica dicta que por alguna raz√≥n fuera de su control, no pod√≠an anunciar un ganador. ¬ŅSer√≠a un requisito de los tres fabricantes para dejarles los coches? Es muy probable.

Como no podían confiar en sus propias habilidades, ceden las llaves al piloto de Fórmula E Jerome D’Ambrosio, para aclimatarse a los tres coches, y luego realizar una vuelta rápida con cada uno para que el cronómetro coloque a cada uno en su sitio. Mientras el P1 realiza su vuelta, Jeremy asegura que si el McLaren no consigue la vuelta más rápida, permitirá a Richard y a James demoler su casa. O hacía trampas, o tiene previsto mudarse a una nueva casa, porque dadas las imágenes que habíamos visto en el circuito, no parecía lógico que el P1 fuese a ser el más rápido, y no lo fue.

Personalmente, considero que la diferencia entre los otros dos es tan peque√Īa, que podr√≠a calificarse como error de pilotaje o que, simplemente, D‚ÄôAmbrosio tuvo una mejor vuelta con uno que con el otro. Los presentadores aseguraron que las pruebas se hicieron con las mismas gomas y las mismas cargas de gasolina para todos los coches, por lo que ser√≠a l√≥gico pensar que el resultado final que nos dan no es el resultado de una sola vuelta, sino el de varias con cada coche, pero es dif√≠cil de saber. Al final, la mejor tracci√≥n del 918 Spyder le concedi√≥ la victoria.

Un segundo episodio m√°s televisivo, pero menos pistonudo

Al comienzo del segundo programa vislumbramos c√≥mo el equipo entero de The Grand Tour se desplaza hasta Johannesburgo, en concreto a la localizaci√≥n conocida como la Cuna de la Humanidad. Tras entrar en escena en la tienda de campa√Īa, seguida de la esperada broma por parte de Richard sobre las similitudes de Jeremy con un simio, el equipo dedica unos minutos a comentar la situaci√≥n pol√≠tica en Sud√°frica. En opini√≥n de servidor, no resulta tan ofensivo como podr√≠a parecer, sino m√°s bien gracioso; en concreto, lighthearted ser√≠a la palabra correcta en ingl√©s para describirlo. Pero todo eso se acaba pronto, porque primer segmento del programa nos deleita con una explosi√≥n de sonidos maravillosos, producidos por los 12 cilindros en V del estridente Aston Martin Vulcan.

Resulta un auténtico espectáculo ver al Vulcan tomar las curvas alrededor del Eboladrome; sin duda de los mejores segmentos que ha hecho el equipo. Es también interesante comprobar cómo Clarkson se queja no de la cantidad de ruido dentro del coche, sino del chirrido de los frenos (que me recordó a sus quejas durante el viaje con el SLR), porque es algo que no escuchamos mencionar a Chris Harris cuando lo probó para Top Gear hace unos meses.

Son detalles que, en mi opini√≥n, dan valor a la serie porque ofrecen un punto de vista distinto, aunque en ambas hayamos visto el mismo coche. Naturalmente, Chris Harris es mucho m√°s ‚Äúpiloto‚ÄĚ que Clarkson (de hecho es piloto), pero son estas peque√Īas cosas las que te hacen sentir que la persona que est√°s viendo en televisi√≥n, es una persona normal y corriente, y no un superh√©roe cuyas habilidades est√°n al alcance de pocos. Incluyo en estos detalles, por supuesto, las divertidas dificultades que encontr√≥ Jeremy para subirse al coche.

Tras terminar con este primer segmento, el piloto probador de la serie, Mike Skinner, se sube al Vulcan para realizar una vuelta cronometrada y comprobar dónde queda comparado con los demás coches que han pasado por el circuito. Y la respuesta es obvia: primero. Y al contrario que lo que solían hacer en su etapa de Top Gear, el Vulcan se mantiene en la lista a pesar de no ser un coche que pueda circular por la calle. A propósito de Mike, sus comentarios durante la vuelta fueron mucho más contenidos en esta segunda ocasión, llegando incluso a ser (casi) graciosos. A ver si mantiene esta línea.

Finalizado el segmento del Vulcan, tenemos unos minutos con las habituales noticias, antes de que dé comienzo el plato fuerte del episodio: un viaje a Jordania en el que el trío debe completar un ejercicio de rescate anti-terrorista bajándose de un helicóptero, eliminando a los terroristas presentes en un edificio, escapando de la localización en un vehículo para llegar a un avión, rescatar a un VIP (la Reina de Inglaterra), y huir en el coche hacia una embajada (la británica, cómo no). Este es uno de esos segmentos en los que hay poco, la verdad, para aquellos que vemos este programa sólo por los coches, que somos todos los aquí presentes. Afortunadamente, no se hace tan pesado como en otras ocasiones. Pero como es lógico, justo cuando Clarkson logra subirse a un Audi S8, es cuando termina la primera parte del vídeo.

El episodio prosigue con una conversación sobre la cultura automovilística de Sudáfrica: y es que en el país africano, los más pistonudos acostumbran a hacer sus propios coches. Vemos algunos ejemplos -el más curioso siendo el de una especie de BMW cuya carrocería está hecha con trozos de tela vaquera- antes de presentar a Johan Ackerman, que en 18 meses construyó su propia réplica del Mercedes C9, ganador de Le Mans en su edición de 1989, utilizando como referencia una maqueta a escala 1:32 del prototipo.

Es un buen homenaje hacia aquellos h√©roes repartidos por el mundo cuya pasi√≥n por el autom√≥vil no conoce l√≠mites, y que nos da esperanzas de que en sus episodios menos pistonudos, The Grand Tour no se olvidar√° de los que vemos la serie por nuestra pasi√≥n automovil√≠stica. Por si esto fuera poco, escuchar ‚ÄúC9‚ÄĚ me tele-transport√≥ a una visi√≥n de Michael Schumacher pilotando su sucesor, el C11.

Antes de proseguir con la historia principal del episodio, Jeremy y Richard sueltan a James en un evento de spinning en la capital Sudafricana; la celebraci√≥n consiste en una reuni√≥n callejera en la que los participantes se dedican a hacer donuts con veh√≠culos viejos de tracci√≥n trasera hasta que les estallan las gomas. Os pod√©is imaginar lo poco que le gust√≥ al pobre de James, pero lo encontr√© interesante porque a√Īade valor al hecho de que la caravana viaje de pa√≠s en pa√≠s, permitiendo introducir al p√ļblico otras formas de entender el autom√≥vil en pa√≠ses remotos y menos explotados en el resto de la cultura popular (l√©ase Estados Unidos, Francia, Italia…)

Se confirman los rumores: la actriz Charlize Theron hace acto de presencia, pero solo ocupa unos pocos píxeles en la pantalla antes de morir atacada por un león

Tras la breve aparición de la invitada especial del programa, quedan ante nosotros las escenas de persecución del Audi S8, desde la localización en la que aterrizan del helicóptero al avión, y del avión a la embajada. Nuevamente, uno puede comprobar aquí dónde se han gastado el dinero; creo que hay películas con persecuciones menos entretenidas que esta. Lo que sí espero es que nadie se crea que los coches explotan ante las balas porque aparecen en un programa de televisión (supuestamente) sobre coches, pero si alguien lo hace, confiamos en la teoría de Darwin para que resuelva el asunto.

De las críticas de Jeremy hacia el S8 por no tener un hueco para dejar su arma, mejor no decimos nada.

Y eso es todo. Llega un momento en el que ver a Clarkson siendo disparado hasta la eternidad deja de tener gracia, pero es la licencia artística que tienen para hacer prácticamente el programa que quieren. Han sido dos primeros episodios muy sólidos, en especial el primero, pero del antiguo Top Gear he visto episodios mucho peores que el segundo. A ver qué nos ofrece el tercero. Hasta entonces.

¡Ah! Y, ni mención a lo largo de todo el segundo episodio sobre el estado de la casa de Jeremy.

Audio vídeo The Grand Tour, un repaso a los episodios 1 y 2 de los ex Top Gear

Pablo Mayo Sanz


Pablo Mayo Sanz

Con amplia experiencia en la Gesti√≥n de Equipos, Parques Solares, Interlocuci√≥n con Cargos P√ļblicos y Gobierno, Direcci√≥n de Grandes Proyectos y Cuentas, ERP, CTO, IT, con una base t√©cnica y tecnol√≥gica muy s√≥lida, en la que fundamentar las decisiones.


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