Las carreras de coches son para ricos

Durante los días posteriores las ganas de correr se incrementaron, y, por enésima vez, me puse a intentar alinear astros de manera imposible para volver a sentarme «una última vez» (nunca hay última vez) en un coche de carreras para disputar lo que fuera…

Pero cuando intentas juntar a mil personas para un proyecto, mezclar intereses, patrocinios e ideas, porque, simplemente, tu dinero no te alcanza para correr, es cuando caes en la realidad pura y dura: No puedes correr sin gastarte (un montón) de tu propio bolsillo.


Picados con el veneno de querer correr, a veces olvidamos intencionadamente que esto es carísimo, y sólo apto para bolsillos resistentes

Hoy en día vemos un montón de proyectos por todas las esquinas donde «gente de a pie» puede correr carreras sin pagar un duro, a través de duras competiciones (GT Academy, Make It Your Race, y unas cuantas más). Pero la realidad es que correr gratis es una quimera, casi imposible de conseguir. Incluso a los ganadores de algunos de esos procesos de selección de pilotos se les pide dinero para seguir corriendo por muy buenos que sean (y me se el caso de un chaval que es un portento y… en fin, está en el dique seco).

Pero no te voy a hablar de eso hoy, que me lo guardo para otro día. Quería hablarte del deporte del motor como fuente de problemas económicos personales. De cómo ésto no es un deporte, sino un pasatiempo, muy divertido, eso sí, para gente con dinero, y también para gente que, no teniendo suficiente dinero para permitírselo, quiere endeudarse por su afición, con todo lo que ello acarrea.

Correr nunca es barato

Sois muchos los que, bien de jóvenes, bien con unos cuantos euros en el bolsillo, os planteáis eso de correr, y no tenéis claro ni tan siquiera por dónde empezar. ¿Karting? ¿slalom?


La realidad es que España, a pesar de haber creado una espectacular infraestructura de circuitos profesionales casi desde la nada aprovechando dos booms simultáneos (el de la consutrucción y el de la Alonsomanía), apenas tiene campeonatos «de club» para circuito en los que correr por poco dinero (algún Open se me ocurre, pero son pocos).

Por eso, los rallyes siguen siendo probablemente el formato más económico con el que afrontar una incursión deportiva en el mundo del automóvil. Y es que podrás pensar que los karts son más baratos, y depende mucho de la experiencia personal de cada cual y del campeonato que afronte, pero mi realidad me dice que te aconseje pasar de ellos si es que ya no eres un chavalín.

Pero, cuando digo que correr es caro, ¿a qué cifras me estoy refiriendo?

Correr a pie es económico: Te compras unas zapatillas y sales a la calle. Puedes gastarte dinero en pulsómetros, medidores de distancias y todas las «frikadas» que puedas imaginar, pero con un par de zapatillas y ganas te puedes apañar.

El fútbol, el baloncesto… agregan la pelota y la búsqueda del equipo. El problema de los coches es que la barrera de entrada ya es de por sí épica.

Un servidor, loco de los coches desde que me alcanza la memoria, había pasado primero por el purgatorio del ciclismo amateur, donde la bicicleta de competición, las zapatillas con las calas automáticas, el casco y otros accesorios más ya eran caros de por sí. Pero nada me preparaba para lo que estaba por ver en el mundo de las cuatro ruedas, al que llegué tarde (porque en mi casa eso de correr con karts nunca estuvo en la agenda del «podemos»).


Piensa que para correr necesitas ropa interior ignífuga, botas, guantes, casco, sotocasco… Y necesitas que sean buenos. Ahorrar en el casco es una mala idea, créeme. Además las normativas de homologación que rigen las carreras tampoco te dejarán ahorrar con elementos que caducan pasado un tiempo.

De hecho, la instauración en casi cualquier campeonato del HANS como obligación ha hecho que muchos tuvieramos que renovar casco e invertir en el dispositivo para latigazos cervicales. Podría quejarme, pero te puedo asegurar que correr con HANS es siempre una buena idea en pro de tus cervicales.

Corras en karting o en coche, todo ese equipamiento puede robarte entre 2.000€ y… el infinito. Porque si quieres gastar, créeme, hay campo para gastar.

Y eso sólo es para equiparte.

¿Coches? ¿karts?;¿rallyes? ¿circuitos?

Lo más económico para empezar son, sin duda, los slaloms locales. Si los organizadores no son muy puntillosos, podrás participar con coches de desguace sin papeles, con un casco y con poco más. Si son un poco más exigentes, tendrás que buscar un coche con ITV y papeles en regla, y equiparte un poco más con mono y demás.

Karts

El problema es el siguiente paso. Equivocadamente, un servidor pensaba que los karts tenían que ser una fórmula barata para correr y pasarlo bien. No es así. Dependiendo de la Comunidad Autónoma por la que te muevas y el nivel de tus rivales, correr en karting puede ser extremadamente caro. Más allá del equipamiento personal que ya te he comentado, está el coste de adquirir un kart, la logística de transportarlo a los eventos, el gasto de consumibles (ruedas, combustible), las cuotas de inscripción, mover una carpita para trabajar…


Esto es mucho más caro de lo que piensas al principio

Al final, en campeonatos disputados como el catalán o el de España, los costes se pueden disparar por encima de lo que puedes gastarte en correr «con un coche de verdad». Desde dejarte 1.500€ por evento puedes pasar a dejarte 6.000€ o más en un único fin de semana entre unas cosas y otras, sobre todo si entras en ese círculo vicioso del equipamiento, en el que las marcas que lo venden también te intentarán enganchar: Si tu rival estrena ruedas cada tanda… ¿no lo vas a hacer tu también? ¿y si él, corriendo en KF u otra categoría abierta de motores, cambia de motor cada fin de semana, no lo harás tu también?

Como te dirán muchos, correr en karts es ya de por sí muy caro, pero puede ser todavía mucho más caro cuanto más caro quieras que sea… Porque si te empeñas en llevar siempre el material a la última, tendrás ese problema, y a eso hay que sumar la asistencia personal. Si el kart lo guardas en tu casa, y no usas a un equipo asistente, tendrás que buscarte el transporte para el mismo (una gran furgoneta, un remolque) y buscar un lugar en tu garaje donde dejarlo.

Al final, llega un momento en el que deja de ser divertido para ser estresante y deprimente.

Rallyes

A mi, que me gusta ir al revés, como los cangrejos, empecé antes mirando el tema de los rallyes que el del karting. Equivocadamente pensé que cambiar rallyes por karting sería en favor de mi economía. No, no lo fue…

Los rallyes regionales tienen lo bueno de que es un paso lógico para cualquiera que haya salido «con buenas manos» de los slaloms. Los problemas están en… sí, los costes.

Y esto todavía es más caro

Lo primero que has de granjearte es una máquina para correr. Si eres de los no-iniciados, te diré que lo mejor es buscar un paquete «ahorro», donde te alquilen el coche (y el copiloto si es posible) por un fin de semana. Y es que adquirir el coche es algo que se sale de casi cualquier estudio de costes. Compres lo que compres, o tienes mucho dinero, o adquirirás un coche demasiado viejo o lento para hacer algo digno.

El principal problema de los rallyes para los que no nadamos en la abundancia es conservar el coche entero. Puedes correr a tu límite, o puedes correr al 80 o 90% de tus posibildiades. Si corres al límite podrás sacar a relucir todo tu potencial, sí, pero te estarás exponiendo a darte un topetazo. Y en los rallyes, a diferencia de en los circuitos, cada error cuesta dinero, porque vas a estropear el coche. Sea alquilado o sea tuyo propio, las reparaciones cuestan dinero. Por norma general, bastante dinero.

Así que, como te digo, no te quedará otra que, si no te sobra el dinero, correr rápido pero con cabeza. Más vale no salirse. No puedes darte el lujo de salirte… Alquilar un coche para un fin de semana te puede costar desde 1.000 o 2.000€, hasta diez veces más si buscas un «pata negra». A eso hay que sumarle el seguro (con franquicia por norma general, pero al menos sabrás que si te chocas el desastre económico será menor) y el aval que suelen pedir los que te lo alquilan.

Suma consumibles (ruedas, gasolina), suma también a esto el equipo de asistencia (a no ser que te prepares el coche por tu cuenta), y suma también el equipamiento (ropa y demás) tuyo y de tu copiloto.

Gastarse 2.000 o 3.000€ en un fin de semana no es desbaratado bajo estas circunstancias. Claro que puede ser algo menos si te has comprado el coche de carreras y pretendes amortizarlo a través de varias apariciones.

¿Un ejemplo/consejo? Te puedes hacer por 7.000€ con un 106 bien preparado para iniciarte en rallyes. Si lo usas en siete rallyes, te habrá salido a 1.000€ por carrera… Si no lo rompes, claro. Pero mover tu propio coche es otra odisea en sí misma. Desplazarlo en plataforma te exigirá tener carnet de conducir B+E, más una plataforma y un coche con bola de remolque. No, no es barato. Y tienes que buscar un sitio donde dejar el coche cuando no estás corriendo con él, claro.

Circuitos

Pero, ¿y si los rallyes no son lo tuyo? ¿Y si prefieres la seguridad de las escapatorias del circuito? España no es prolífica, desgraciadamente, como te he comentado antes, en montar eventos en circuito.

Y es que tenemos un montón de pistas ahora mismo, sí, pero son recientes, y no somos país de «copas de club» y similares.

Lo «bueno» es que hay campeonatos que permiten empezar casi de cero con muy poco conocimiento de esto de las carreras. El CER, la Copa de España de Resistencia, especialmente en sus categorías de acceso, ofrece una plataforma perfecta para iniciarse en esto de correr, sobre todo si te apuntas a hacerlo después de unos cursillos de conducción en circuito, para adaptarte a tu montura.

Pero, ¿cuánto cuesta? Volvemos a lo de siempre: Equiparse es lo más caro de salida, con 3.000€ a poner por delante para vestirte como es debido. Pero si eso ya lo has cubierto, el resto también hay que tenerlo en cuenta.

Como con los rallyes, puedes alquilar tu asiento, o adquirir un coche. Alquilar un asiento no es algo extremadamente caro o complicado. Si te mueves bien y hablas con varios equipos, negociando, puedes montarte en un coche desde unos 3.500€ por fin de semana, e incluso por algo menos, si la cosa está mal (para el equipo, digo) y el coche no es competitivo.

Si quieres un coche «decente» para luchar delante (otra cosa es que tu nivel de conducción esté a la altura) o si quieres correr solo y no compartir coche, la cosa se te puede ir a los 8.000€ por fin de semana en un coche puntero de las categorías inferiores. No, no es barato.

¿Y si te compras tu propio coche? Pues es otra opción. Los viejos Hyundai Getz, Accent y algún otro coche de copa monomarca siguen siendo herramientas que cambian de manos entre pilotos del CER, y te los puedes comprar por 1.000 o 2.000€. El problema es mover el coche al circuito, lo que exige gasto de logística. Y también tener un lugar donde guardarlo, hacerle el mantenimiento, pagar gasolina, ruedas…

Vamos, que el fin de semana, como poco, te puede salir por casi 3.000€, aunque te lo montes bien.

Conclusiones

Correr es caro. Es muy, muy caro. De hecho, de los deportes (¿deporte como tal?) mas caros que existen. El problema muchas veces es el enfoque que se le da a ser «piloto».

¿Es piloto quien quiere o quien puede? Esa es posiblemente la gran diferencia de enfoque. Cuando estás pagando 6.000€ para correr cada fin de semana que se celebra una carrera, te lo tienes que tomar como lo que es: Una afición. Corres porque puedes pagártelo, o porque quieres pagártelo y te buscas la manera de hacerlo.

No siempre corren los mejores. De hecho, hay muchos «buenos» que se quedan en el camino, o directamente en la salida, sin llegar a poder montarse al volante de un coche de carreras. Hay gente que enfoca el automovilismo como una actividad profesional, con la que ganarse la vida. Desgraciadamente, en España esa es una labor casi imposible, a la que muy, muy pocos llegarán.

Invertir en tu hijo y presionarlo para que se convierta en piloto profesional (alguien que viva de competir en los circuitos) es casi una quimera, porque lo más seguro es que, por muchas manos que tenga, se quede por el camino por falta de recursos económicos, si tu cuenta corriente no tiene una solvencia elevada.

Así que las carreras hay que verlas como lo que son en crudo: Una afición muy, muy cara. Una actividad deportiva entre aficionados donde corren los que pueden pagar, y las victorias se las disputan los que más se pueden gastar en sus coches. De entre todos los que se lo han podido pagar, gana el que mejores manos tiene, está claro.

No quiero desanimar a nadie a correr, de hecho todo lo contrario, pero no olvides jamás que eres «el cliente» de un negocio montado alrededor de los que pueden permitirse tener por afición el automovilismo

Hay una élite de profesionales, muy poquitos, que por manos y por saber hacer a la hora de venderse y negociar, acaban logrando dedicarse a esto profesionalmente dentro del país (en los rallyes, pues en los circuitos en campeonatos de España casi todos corren pagando, salvo contadas excepciones), y siempre es luchando por el presupuesto cada año, moviendo patrocinadores, en algunos casos con dinero de dudoso origen (¿alguien ha dicho algo de Profilatex por ahí al fondo?).

¿Moraleja? A mi juicio nos faltan carreras de club de bajo coste, pero de alta seguridad. Nos falta recorrido con nuestros circuitos, y explotación de los mismos. Pero también falta difundir la realidad de estas cosas de las carreras. Porque al final no es el primero ni el segundo chaval al que conozco en los circuitos invirtiendo un dinero que jamás recuperará, y que luego se siente estafado por cómo funcionan las cosas. Es mejor saber que corres porque pagas, que el cliente eres tú, y que estás comprando minutos en el circuito. De la misma manera que compras minutos cuando vas al karting indoor a correr con los karts de alquiler.

Correr en «buen plan», sin estrecheces, es para gente con dinero. Gente con solvencia a la que dejarse 8.000€ en un fin de semana (o más) no le supone un problema. Si ese no es tu caso, valga este reportaje como aviso de «la cruda realidad».

Por cierto, que hay otra manera de divertirse conduciendo competitivamente de manera mucho más barata. Me refiero a los campeonatos que se disputan con karts de alquiler, como el CRAKS, donde el mayor coste que tendrás que asumir es el del equipamiento de seguridad (mono, casco, guantes, botas…) pero donde cada carrera sale realmente barata. Esta es, probablemente, la solución más realista para la gran mayoría de los aficionados «de la clase media».

Artículo originalmente publicado en agosto de 2014, recuperado para Pistonudos

Pistonudos.com es creado por auténticos fanáticos del motor.Una web hecha para informar sobre las últimas novedades en coches, motos, eventos y también a nivel competitivo. Queremos compartir información de calidad y útil para todos los usuarios más apasionados, por eso hemos ampliado la web con distintos tips de mecánica.
Siguiente ❯
¡Comentario enviado con éxito! Lo revisaremos en las próximas horas.