Audi gana las 24 Horas de Nürburgring más ajustadas de la historia

El tema es que el anterior Audi R8 tardó en convertirse en un coche realmente válido para carreras de resistencia. Había logrado cronos realmente remarcables en Nürburgring, copando los primeros puestos de parrilla, pero sus problemas eléctricos eran muchos hasta que Audi los solucionó y consiguió ganar la mítica carrera del Nordschleife por primera vez.

Pero este 2015 nos ha vuelto a sorprender. Con el balance prestacional artificial marcado por el ADAC, prácticamente todos los coches punteros de la categoría SP9 (los FIA GT3) corrían más o menos lo mismo en el vuelta a vuelta, pero al final vivimos una lucha entre BMW y Audi, con Mercedes-Benz como espectador de lujo, y con unos inesperadamente competitivos Porsche 997.


La carrera arrancó dominada por BMW y Mercedes, pero los «alas de gaviota», que el año que viene serán relevados por el flamante Mercedes-AMG GT3, tenían el problema de siempre en cuanto al consumo de neumáticos y combustible, teniendo que parar más a menudo que sus rivales, y mostrando más problemas para mantener un ritmo consistente en el vuelta a vuelta. Así, aunque en la primera hora de carrera daba la sensación de que iban a estar en la lucha por la victoria final, acababan hundiéndose progresivamente.

La cosa se quedaba en una lucha entre los Audi R8 nuevos, los veteranos BMW Z4 GT3, que afrontaban también su última carrera antes de su jubilación en favor del M6 GT3, y la horda de Porsches 911 997 GT3, entre los que destacaba inesperadamente el del equipo Frikadelli (Sabine Schmitz y compañía) que llegaba a liderar la carrera. Pero antes de que anocheciera por completo, un aguacero irrumpía en pista y se cargaba las esperanzas del Porsche blanco y rojo, al salirse de pista y estrellarse rodando con neumáticos lisos mientras sus rivales cambiaban a mojados.


Algunos R8 LMS nuevos empezaban a acumular problemas. Uno quedaba fuera por accidente, otro quemaba su sistema eléctrico y se tenía que pasar unas buenas horas en boxes para repararlo… La lucha se iba reduciendo, y el BMW Z4 mejor posicionado, el de la pole, el dorsal #26, también quemaba sus opciones en un incendio en boxes. Incendio que también sufriría el Audi que a la postre ganaría la carrera mientras repostaba. En ambos casos, mover el coche mientras todavía tenía la manguera de repostaje enchufada causó un derrame de gasolina que, al alcanzar zonas calientes del coche, acabaría prendiendo fuego. El BMW salió más damnificado y perdió tiempo en boxes.

Así las cosas, todo se reducía a una batalla cuerpo a cuerpo entre el Audi R8 LMS superviviente, el #28, y el BMW Z4 #25. Curiosamente, el Audi entraba en boxes y prendía fuego a sus pastillas de freno, en un segundo susto que parecía sacarle de la lucha por la victoria. Pero un rápido arreglo de extintor le libraba del problema y lo devolvía a pista. Vuelta a vuelta parecía controlar al milímetro la distancia con el BMW Z4. Con 19 paradas en boxes para ambos coches, la bandera a cuadros caía, y la distancia entre el Audi vencedor y el BMW se quedaba en poco más de 40 segundos, récord por ser la distancia más corta en la historia de esta carrera.

El tercer escalón del podio general iba para el Porsche 911 GT3 #44, demostrando que el balance artificial de prestaciones del ADAC consigue lo que se propone: hacer competitivo a un coche como el Porsche 997, en manos privadas, y completamente desfasado respecto a sus rivales. Habrá que ver qué pasa el año que viene con Mercedes, BMW y Porsche estrenando nuevas máquinas de GT3 ante el ya encumbrado R8 LMS. Nissan, entre tanto, se tuvo que conformar con meter un coche en el Top 10, sin tener en ningún momento capacidad de luchar por la victoria por ritmo. Y es que el coche #35, con Lucas Ordoñez en el plantel de pilotos, se colocó en noveno lugar, sí, pero su mejor vuelta se quedó a nueve segundos de las mejores vueltas de los ganadores, demostrando una falta de velocidad que además fue apuntillada por una parada extra en boxes. El GT-R necesita otra modulación en el balance de prestaciones del ADAC para ser competitivo.


Bentley, que se estrenaba en las 24 Horas de Nürburgring, logró un buen octavo lugar, tras un fin de semana en el que el Continental GT GT3 preparado por M-Sport se demostró relativamente rápido, pero muy tragón en cuanto a ruedas y combustible (paró cuatro veces más que los líderes de la carrera).


En cuanto a las categorías secundarias, hay que destacar un año más el excelso trabajo de Subaru, que volvió a ganar la categoría SP3T un año más con el coche más cercano a la serie de dicha categoría, este año muy poco competida, todo sea dicho. Claro que el logro de Subaru no ha sido ganar SP3T, sino meter al coche de SP3T en la posición 18ª absoluta, un logro realmente considerable, completando toda la carrera con sólo 18 paradas en boxes, con ritmo constante y consistente. Entre sus pilotos estaba, por cierto, Tim Schrick, el famoso presentador de programas de motor de la DMax alemana.

Mención especial también para el Opel Manta del equipo Kissling. El ya mítico coche de carreras de «la cola de zorro» logró no sólo terminar la carrera, sino ganar la categoría SP3… No está mal para un aparato con treinta años, ¿no?

A ver si el año que viene podemos recuperar la narración en directo de las 24 Horas para todos vosotros.

 



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