¿Será 2016 el año del SUV descapotable?

Los SUV son los nuevos coches de capricho, y los descapotables lo han sido siempre. La fusión de ambos conceptos, aunque rara en un un primer vistazo, puede tener sentido para el cliente correcto. Como cuando Paco Roncero sorprende con su cocido con el sabor de siempre, pero usando jeringuillas, nitrógeno líquido y demás. Si lo colocan en alguna película o serie de tirón, estará casi todo hecho. Siempre hay un roto para un descosido, si la gente de márquetin hace bien su trabajo, no se irá del mercado al tercer año.


Es lo que le pasó al Nissan Murano CrossCabriolet, fue una maniobra muy arriesgada que empezó en 2011 y acabó en 2014. El coche se fue al más allá sin sucesor, después de haber tenido unas ventas de poco más de 10.000 unidades, y tras haber hecho perder a Nissan mucho dinero. Fue un experimento en Norteamérica, pero tampoco habríamos visto muchos de haberse exportado.

Por cierto, ¿del tubo de escape goteaba gasolina cruda o lágrimas de los diseñadores?

Era muy feo, muy caro (47.000 dólares), no era práctico, tenía un maletero muy pequeño, el incremento de peso por los múltiples refuerzos le hacían lento, las plazas traseras solo eran aptas para niños, problemas de visibilidad… Y lo cierto es que el Evoque Convertible tiene algunos de esos problemas. Cuando lo probemos, ya os diremos hasta qué punto es un problema.

Tener un descapotable siempre supone algún tipo de sacrificio. Hay que pagar más, el acceso y bajada se complica, pérdida de espacio en el maletero, peor rigidez estructural (salvo honrosas excepciones), sufrir el momento «vaya, esas nubes traían agua y yo sin techo», se es blanco móvil del estómago revuelto de los pájaros, es más fácil ser secuestrado o atracado… Son coches poco prácticos, por definición. Pero molan.


Además, en el caso de un SUV descapotable, hay que tener mucho cuidado con apurar las prestaciones todoterreno. Como aquella vez que estaba haciendo animaladas con un Pathfinder, con el techo solar abierto, en un barrizal. El Evoque Convertible puede vadear ríos hasta 50 cm, como el modelo normal, pero con la capota bajada más vale ir despacito. La sensación de atravesar un río con el Evoque descapotable debe ser parecida a esta, sobre todo si uno va en la compañía adecuada:

Después del inciso humorístico, sigo. El Evoque Convertible se diferencia principalmente del Murano CrossCabriolet por cuestiones principalmente subjetivas. A ver, está claro que el diseño de Land Rover ha conquistado a gente que ni se planteaba tener un Land Rover, ni se planteaba tener un SUV. Es más bonito, es más cool, es más… lo que queráis que sea.

La idea, como más de una vez hemos comentado, no es nueva. Empezando por el humilde Citroën Méhari, pasando por los Suzuki Jimny, Land Rover Defender, Jeep Wrangler… y así hasta el Mercedes-Benz Clase G Cabrio. De hecho, existe algo parecido a un SUV descapotable, se llama pick-up, solo le faltan los asientos en la zona de carga. Cualquier milicia armada del tercer mundo podrá contar maravillas de qué se siente llevando las barbas ondeando al viento.

En los últimos años hay ocurrencias automovilísticas que han salido bien, otras que se han quedado en el intento

Los fabricantes Premium se han convertido en un grupo de amigas pijas saliendo de compras: cuando una consigue un modelito que gusta a las demás, se compran el mismo. Pero, antes de eso, dirán que es muy hortera y carente de estilo. Luego se encontrarán las tres en una boda con el mismo vestido. Sí amigos, las principales marcas Premium viven de descubrir nichos o de meterse a explotar los nichos en los que se ha adelantado otro, el de la hélice, el de la estrella, o el de los aritos. El orden es lo de menos.


Desengañémonos, el Evoque Convertible es una ocurrencia, o mejor dicho, una metaocurrencia (ocurrencia dentro de una ocurrencia). Land Rover dice haber hecho números, y que tiene sentido. Si queremos contrastar, Gorden Wagener, responsable de desarrollo de Mercedes-Benz, dijo para Automotive News que un coche así no tiene ningún sentido. Ni son espaciosos, ni aportan ventajas prácticas, y eso es precisamente lo que buscan los propietarios de los SUV (o eso dice).

Pero Wagener subestima a los posers, o en un término más local, postureantes. Un SUV es un símbolo de estatus -hay gente que lo piensa, en serio- y uno descapotable encima permite presumir ante los demás. Mirar a los demás, por encima del hombro, y sin capota, solo puede ser mejorado con ropa XXXL, gorra apuntando al Meteosat, pintas de rapero afroamericano y un colgante con el símbolo del dólar mientras suena Still de Dr. Dre feat Snoop Dogg.

Es más, como los Evoque quedan ridículos con llantas de menos de 18 pulgadas, por tener los pasos de rueda solo un poco más pequeños que los de un monster truck, quedará perfecto en videoclips de raperos. Dentro de la misma marca podemos equipar unas llantas de 20″ modelo Style 901 Polished Silver, por el módico precio de 2.700 euros y pico. Unos buenos tapacubos bling-bling, y se convertirá en el amo de los bulevares de L.A., Benidorm y La Manga.


Démosle tiempo al concepto, a ver si funciona. Tan pronto como Audi, BMW o Mercedes-Benz saquen su interpretación del concepto, se habrá demostrado de facto que es una buena idea. Es más, puede que si se me cruzan los cables y me forre con esto del periodismo del motor, me compre uno, no sería la primera vez que conduzco un SUV descapotable.

No, tranquilos, para la crisis de los 40 había pensado en una Harley Davidson, si me deja mi mujer (*). Por eso he de comprarme la moto antes de conocerla. Además, por otra parte, con el periodismo del motor no me voy a forrar. Bah, olvidadlo.

NOTA: ambas acepciones de la expresión son válidas



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