¿Los descapotables son solo para el verano?

Antes de entrar en materia, permitidme que comience el artículo recordando la primera vez que subí en un descapotable, de eso ya hace unos veinte años, pero lo recuerdo bastante bien. Fue gracias a un amigo que, sabedor de mi pasión por los coches, me preguntó un buen día si me apetecía dar una vueltecita en el Boxster de su hermano… ¡qué pregunta!

Para mí, y en aquella época, un Boxster con sus doscientos caballos era todo un bólido, pero como ya me imaginaba que no iba a poder conducirlo, mi curiosidad se dirigía más al aspecto “descapotable”, que al de subir a un Porsche, que también…


Y por fin llegó el día “D”: una mañana fría y gris de principios de noviembre en la que no se podía descartar algo de lluvia, por lo que siendo sinceros, no parecía el día ideal para darse una vuelta en un coche sin techo… Pero bueno, después de algunas dudas, decidimos descapotar, y probar…

¡Pero si esto es genial! Recordaré la experiencia toda mi vida: sentado a un palmo del suelo, las reacciones casi de kart del Boxster, el rugido y empuje de su seis cilindros bóxer en la espalda… pero sobre todo, sentir el aire fresco en la cara, la luz que inundaba el habitáculo, la sensación de velocidad y movimiento… ¡realmente divertido!

Como os podéis imaginar, antes de que la vueltecita llegara a su fin, ya me había dicho a mí mismo que algún día tendría un coche sin techo.

Mi primer cabrio

Años más tarde, llegó un momento en el que necesitamos un segundo coche en casa… ¡Era mi gran oportunidad! No parecía empresa fácil convencer a mi señora, pero ella dice que cuando algo me interesa de verdad, soy realmente tenaz… (cansino, que diría ella).


Bueno, aunque yo me imaginaba conduciendo el BMW Z3 azul cielo de James Bond en Goldeneye, nuestros dos hijos, que por entonces eran pequeños, y mi instinto paternal me hicieron cambiar de planes y comprar un bonito y muy cuidado Peugeot 206 CC 1.6, un cochecito que a la postre acabó gustándome mucho. Al principio, nuestros hijos iban encantados en los asientos traseros, pero poco a poco fueron creciendo, y llegó un día en el que ya no hubo forma de “meterlos” detrás… Recuerdo con cariño aquel coche, con el que disfrutamos mucho, y que me sirvió para aprender un par de cosas sobre descapotables.

Luego vino mi segundo descapotable: un MX-5, después otro MX-5, y actualmente conduzco mi tercer MX-5, el cuarto cabrio que tenemos en casa.

¿Y qué es lo que esperas de un descapotable?

Si vas a comprar un descapotable pensando en el verano y nunca has probado uno, quizás te lleves una desagradable sorpresa cuando descubras que en verano, y recuerda esto, porque es importante: solamente irás fresquito a primera hora del día, o cuando ya ha caído el sol. Y es que cuando el sol aprieta, rodar descapotado puede ser un suplicio. No obstante, los atardeceres de verano junto al mar son una gozada, y -por qué no decirlo- también mola pasear a tus colegas por aquel boulevard de moda…

Si esto es lo que buscas, entonces sí, los descapotables son para el verano. Ahora bien, cuando lleves amigos en los asientos traseros, no pases de 50 km/h, si es que quieres que vuelvan a ocupar otro día las plazas traseras…


Dime dónde vives, y te diré cuándo vas a descapotar

El clima de la zona donde vives es muy importante. Si vives en el noroeste de España, es decir, entre Galicia y el País Vasco, podrás disfrutar de tu descapotable casi todo el año, solo la lluvia y algún día de invierno muy desapacible te harán desistir de descapotar. Pero si vives en cualquier otra parte de España, en seguida te darás cuenta de que cuando aprieta el calor y el sol está alto, lo mejor es cerrar la capota y conectar el aire acondicionado, de lo contrario, tu espalda acabará empapada en sudor, y tú con una insolación, y es que en un descapotable no se va tan “fresquito” como pudiera parecer…

Y ya que hablamos del calor veraniego en los descapotables: ¿Por qué se empeñan los fabricantes en ponerles asientos de piel? ¡En el verano español, son un auténtico martirio!

Y entonces, ¿cuándo se disfruta un descapotable?

Aunque te cueste creerlo, en un descapotable bien diseñado -luego entraré en detalle- la temperatura en el habitáculo siempre es un poco más alta que la exterior, y eso sin conectar la calefacción, por lo que, en realidad, las mejores estaciones son la primavera y el otoño. En esas épocas, conducir un descapotable es una gozada, especialmente cuando sale el sol y calienta lo justo, mientras sentimos el aire fresco en la cara…

¿Y en invierno?

Si sale el sol, solo vas a necesitar una cazadora cómoda (no hace falta que sea muy gruesa), y si hace mucho frío, pues un gorrito de lana que te tape las orejas. Es genial, y no pasarás frio en absoluto, aunque eso sí, la gente te va a mirar como si fueses un marciano…


¿Y si no sale el sol? Pues los días nublados también tienen su encanto. Ya te decía que en un descapotable bien hecho, hace menos frío dentro que fuera, por lo que ir descapotado en un día frio nos aporta una sensación similar a la de estar en un jacuzzi exterior: ¡Que agradable es sentir el cuerpo calentito mientras sientes un el aire fresco en la cara!

¿Y los días de lluvia? A los que nos gustan los descapotables, nos encanta oír como cae la lluvia sobre el techo.

¿Influye el tipo de descapotable?

Sí, y mucho. En un cabrio, lo que de verdad molesta en carretera es el aire turbulento que nos llega desde atrás, y no solo por el aire frío que te castiga el cogote y enfría el habitáculo, también por el ruido. Esas turbulencias se deben a que el aire, que en un primer momento es desviado por el parabrisas hacia arriba, tiende después a bajar, y lo hace justo después de pasar sobre los asientos delanteros, formando importantes turbulencias. Estos remolinos provocan una corriente de aire de atrás hacia delante que aumenta con la velocidad, por lo que molesta bastante en carretera.

¡Que que no cunda el pánico! hay una solución, y se llama paravientos. Suelen ser de rejilla, y se colocan tras los reposacabezas de los asientos delanteros, bloqueando las turbulencias que nos llegan desde la parte trasera.

Es un accesorio absolutamente imprescindible en descapotables de cuatro plazas, y muy recomendable en los de dos. Algunos coches lo incorporan de serie, y en el resto, se suele ofrecer como opción o accesorio. En cualquier caso, hay que tener en cuenta que una vez montado, (es de quita y pon) inutiliza las plazas traseras cuando estas existen.

Entonces, ¿acaso los descapotables de cuatro plazas no molan?

¡Pues claro que si! (al menos a mí, hay algunos que me gustan mucho), solo hay que tener muy claro que para poder disfrutarlos en carretera -como biplazas- es imprescindible montar el paravientos trasero. Evidentemente, las dos plazas extra aportan cierta practicidad, y -entre otras ventajas-, la vuelta al cole “en descapotable” siempre será menos dura para vuestros hijos…

En cualquier caso, si estás interesado en un descapotable de cuatro plazas, te recomiendo estudiar bien las diferentes opciones que te ofrece el mercado y probar por ti mismo las plazas traseras, porque a menudo son estrechas, tienen poco espacio para las piernas, y lo que es peor, tienen el respaldo incómodamente vertical. Por otro lado, comprueba el acceso, y que no sean excesivamente claustrofóbicas.

¿Qué exagero? Fíjate en la foto de los asientos traseros del Beetle Cabrio o de cualquier compacto reconvertido a descapotable…

¿Y los biplazas?

Los roadsters son harina de otro costal, y es que están pensados desde cero como descapotables. Evidentemente, eso aporta muchas ventajas a nivel aerodinámico. En primer lugar, el parabrisas y el resto de la aerodinámica están pensados desde cero para minimizar las turbulencias en el habitáculo, la zona detrás de los respaldos está menos expuesta a las turbulencias, y además, una pequeña rejilla cortavientos puede ser suficiente para que prácticamente desaparezca el problema de las turbulencias.

Unos modelos están mejor resueltos que otros, pero en general, en un roadster de diseño reciente, se puede rodar descapotado y con razonable comodidad a 120 km/h. Solo es necesario que la temperatura exterior no baje de 5/10 ºC, y no pase de 25/30 ºC, dependiendo también de si luce el sol.

Resumiendo… Si te gusta sentir el viento fresco en la cara y el sol sobre tu cabeza, no esperes al final de la primavera para comprarte un descapotable, porque en cuanto lo tengas, te darás cuenta de que cuando menos se disfruta, es en verano. Y si lo quieres de cuatro plazas, analiza bien la comodidad de las plazas traseras, y -sobre todo- hazte con un buen paravientos.



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