The Fast & The Furious, una saga por aclamación popular

A día de hoy van siete entregas, y debería culminar con diez. Los argumentos de los responsables son muy simples: si el público sigue queriendo ver entregas, se harán. El dinero no es un problema, pues la saga ha multiplicado por tres cada dólar invertido en su producción, así que también es una franquicia muy rentable. He visto todas las películas, aunque no los cortos, de cuya existencia no sabía nada hasta hoy.

¿Cómo hacer tantas entregas de una película que empezó tratando las carreras callejeras con coches tuneados? No han hecho como las típicas series de éxito, que son bastante previsibles en su estructura básica, se ha hecho algo diferente cada vez, unas con más acierto y otras con menos. Los coches han estado muy presentes en cada entrega, sí, pero ya podemos hablar tranquilamente de una saga de películas de acción y aventuras en general.


NOTA: El artículo está escrito de forma que los spoilers sean lo más leves posibles, a quien no haya visto todas las películas le garantizo que no se las voy a reventar

Hace ya un tiempo que se estrenó la primera película, The Fast & The Furious, en junio de 2001. Los dos personajes más mediáticos de la saga eran Paul Walker y Vin Diesel, y han estado trabajando juntos hasta que Walker falleció en un aparatoso accidente de tráfico. Entre ellos hubo algo más que una relación profesional, está claro que han sido muy buenos amigos en la vida real.

En todas las entregas de la saga tenemos como denominador común la vida de delincuentes, sin que necesariamente hablemos de malvados: son antihéroes. Diríase que se banaliza mucho aquello de ser un buen ciudadano… No falta en ningún caso el “malo” y su panda de esbirros, que no solamente son delincuentes, sino personas que no querríamos tener como vecinos, auténticos hijos de fruta.


Escarbando en la trama, pues aparecen elementos culturales habituales, como la lucha entre el bien y el mal, la importancia de los valores (familia, lealtad, justicia…), papeles estereotípicos (el duro, el gracioso, el pivón, el “negro”…), etc. Sí, podemos decir que la saga Fast & Furious es un producto cultural con todas sus letras, otra cosa sería decir cultureta (poco) o culturista (de esto sí hay algo más).

La historia no se cierra en ningún momento, siempre tiene un final abierto y hace de nexo con otra entrega de forma coherente. Es más, la coherencia del guión es muy superior a la de la saga de “La guerra de las galaxias”, muy a mi pesar. Igual hay algo que se me escapa ahora, pero no me he llevado las manos a la cabeza por fallos de guión. Haberlos, haylos, pero hay que ponerse un poco quisquilloso, eso no hace falta en la saga de George Lucas.

Es más, tengo que aplaudir lo bien que se resolvió la séptima película, teniendo en cuenta que Paul Walker murió antes de que se terminase la filmación. Me emocionó mucho el tacto y la delicadeza con la que sus amigos en la ficción y en la realidad le dan su adiós al personaje y al hombre. Fueron unos momentos en los que se puede tomar un enorme respeto por el equipo humano que ha estado detrás, y dejar de pensar en un producto cinematográfico solo pensado en llenar sus bolsillos.

Las últimas entregas no son en absoluto recomendables para quien tiene una salud coronaria delicada

Un cinéfilo puede advertir cambios entre las distintas entregas, por ejemplo cuando hablamos de diferentes directores. Apreciaremos un proceso de maduración en la saga, en el que se busca tener contento al fan, pero también hacer una buena cinta. Si vemos las películas en el orden adecuado, veremos que la trama está bien conectada. Que luego hablemos de mayor o menor cantidad de fantasía, fantasmadas e imposibles, ya es otra cosa.


Fast & Furious y el mundo de los coches

Una vez que uno ve todas las películas, le queda claro que hay dos categorías que están claramente por encima de los demás: los “imports” (japoneses) y los “muscle car” (americanos), desde un punto de vista bastante centrado en EEUU. Si nos fijamos bien, el papel que tienen los europeos es más discreto, sin apenas alusiones a marcas o modelos. Y ya si hablamos de surcoreanos, o de fabricantes más exóticos, prácticamente ni existen.

Afortunadamente, es una saga poco contaminada por los caprichos del márquetin, hay ejemplos mucho más llamativos en el cine, sin ir muy lejos, la saga “Transporter”. Vamos a darnos cuenta que por ejemplo los malos son más simpatizantes del producto europeo que los buenos. Marcas como Land Rover, Volkswagen o BMW tienen una connotación más negativa que Dodge, Ford, Honda o Toyota. Hay algo de publicidad incrustada (“product placement”) pero está hecho de forma que no sea escandaloso en lo relativo a coches.

No les gustan mucho los coches de serie, suelen ir modificados hasta las cejas, independientemente de ser coches modernos o clásicos. Lo poco que vemos de serie, obviando a los extras, son coches de gama muy alta. Y bueno, para los que pilotamos de esto, alguna burradita vamos a encontrar, pero creedme, es mucho más sangrante en el tratamiento que dan a todo lo relacionado con informática.

¿Vas perdiendo? Nada, reduce marcha y gas a fondo

Parece que las cajas de cambio son infinitas, porque no dejan de hacer reducciones y siempre tienen una reserva de potencia, aunque pareciese que ya iban a fuego. En un coche normal, pasamos el motor de vueltas si hacemos eso. Es como si voy en tercera a 140 a 6.500 RPM, y quiero más potencia, nada, bajo a segunda, paso el corte de inyección, y si no revienta, sigo. Chicos, no intentéis esto en casa.


Estas películas han creado una especie de lenguaje audiovisual de la conducción deportiva que ya podría ser así en la vida real. Si cada vez que cambiase de marcha, sonasen así las cajas de cambio, las válvulas de descarga o el escape, ya me habría metido la DGT en la cárcel y habrían tirado la llave al mar. No sé si me chirría más en las cajas manuales o en las automáticas, ¿qué me decís al respecto?

Los más doctos en temas de tuning van a hartarse de ver marcas prestigiosas de componentes de alto rendimiento: AE Performance, HKS, Fox, Veilside… Está currado ese aspecto de la película, al menos a mi modo de ver, lo mío son más los coches de serie que los tocados. Es una delicia para los sentidos, y menos mal que ya no exageran tanto como en las primeras entregas. Cuando ponían el óxido nitroso, parecía que estaban saltando al hiperespacio.

Polis buenos, polis malos, malos buenos y malos malísimos

Encontraremos de todo esto y en abundancia, se sale de la asociación fácil de quién es el bueno y quién es el malo, empezando por los dos protagonistas. Los personajes más consistentes son los malos, sabes que lo son desde el primer momento, hasta el final. Y hay malos y malos, cuando uno hace comparaciones con Jason Statham, pues todos los demás malos no le llegan ni a la altura del betún.

A veces raya en el ridículo la flexibilidad que parece tener el sistema judicial norteamericano, que pasa de echarte la perpetua a indultarte en un chasquido de dedos. Bueno, estamos hablando de ficción, pero más gracioso es el sistema judicial español, y todos sabéis a qué me refiero. Solo los chorizos y caraduras en España pasan menos tiempo en la cárcel que los protagonistas de estas películas, pero es realidad, y eso ya no nos gusta tanto.

En la quinta entrega, parece que toda la policía de Río de Janeiro es corrupta. Me gustaría conocer las impresiones de un brasileño sobre el tratamiento que le dan a su país. A su lado, el trato que dan a España es extremadamente indulgente, no se meten con nuestro país en nada, y huyen de los clichés. Ahí queda una lección para producciones de mucho mayor prestigio, y no hace falta que ponga ejemplos, seguro que conocemos unos cuantos.

Matrix, matrix everywhere

La semana pasada, solo había visto las tres primeras películas, las demás se me fueron acumulando por A o B. El jueves me vi la cuarta, y el viernes la quinta, sexta y séptima. Hay un notable cambio respecto a las entregas anteriores, la acción se vuelve trepidante no, lo siguiente, y llega un momento en el que uno no sabe si está viendo Matrix o Fast & Furious. Aún me dura el colocón de adrenalina, como producto de entretenimiento está difícil superarlo.

Otra cosa que se nota, además del cambio de director, es el presupuesto. Por ejemplo, la séptima película ha costado casi lo mismo que la primera trilogía entera, aunque el 3 de abril, recién estrenada, ya había recaudado esos 190 millones de dólares ¡solamente en Estados Unidos! La primera película fue “barata”, 38 millones de dólares, la segunda, tercera y cuarta doblaron ese presupuesto. Las que han ido después han superado los 100 millones de dólares.

A fecha de hoy, han recaudado más de 3.000 millones de dólares desde 2001

Claro, con semejante presupuesto se puede tener un derroche de efectos especiales (sin abusar de los digitales, muy corriente hoy día), destrozar coches a centenares y provocar una destrucción tan masiva que Saddam Hussein queda como un aficionado. Se nota en qué se han gastado el dinero, pero ¡cómo queda de bien! Qué reconfortante es aquello de no reparar en gastos, que sabes que vas a recuperar toda la inversión y con intereses.

Duele ver cómo destrozan tantos coches, en efecto, pero queda bastante realista. Nos hemos acostumbrado -para mal- a que la industria de Hollywood nos venda hora y pico o dos horas de efectos especiales digitales, sin los cuales, la película sería infumable. También hay que hacer honor a la verdad y decir que muchas cosas de las que vamos a ver son fantasmadas totales, ¡a la física la violan muchas veces sin piedad!

Reconozcámoslo, si estas películas no se saltasen en modo alguno las leyes de la física, serían bastante aburridas. Solo a base de “parkour” del bueno tampoco habría quedado de la misma forma. De hecho, es uno de los recursos de la saga, que veamos cosas tan inverosímiles que alcancemos antes el clímax en acción, y sea más difícil que el espectador se aburra. Con las últimas, no he podido sacar los ojos de la pantalla.

En mi opinión, la tercera parte (Tokyo Drift) se la podrían haber ahorrado. Lo siento, no cuela que un tío que va al instituto tenga en realidad 24 años y aparente tener más de 30. Parece una entrega de relleno por su poca conexión con las otras películas, es más, se puede entender toda la saga sin haberla visto siquiera. Fue la menos rentable de la saga, “solo” dobló en recaudación al presupuesto, y en cuanto a la crítica, pusieron peor otras entregas.

Testosterona a saco

Otro aspecto que me ha gustado más de las últimas películas son las peleas, aunque les falte “un poco” de realismo. No sé a vosotros, pero si un tío tan fuerte nos da un puñetazo típico, nos deja inconscientes a la primera, otros ni sangran. Es erotizante ver cómo Dwayne Johnson o Jason Statham se curten el lomo a guantazo limpio, o Vin Diesel repartiendo hostias consagradas. Me han encantado las peleas, dan un toque muy gamberro y dinámico.

No solamente vamos a disfrutar con las peleas de los machos más machos del lugar, también cuando dos chicas se lían a tortazos. Tengo curiosidad por saber qué va a pasar en las próximas películas, porque el listón no para de aumentar en cuanto a violencia. No quiero decir que sea violencia gratuita, el gore está muy bajo control y hay muchísima menos sangre de la que tendría que haber. Es violencia políticamente correcta, podemos ver más sangre en cualquier telediario…

Le ha dado mucha marcha a la saga la inclusión de tíos duros, todo un acierto en el caso de Dwayne Johnson. Sus musculacos, constante sudor en la cara y frases lapidarias son más típicas de la saga “Mercenarios”, pero podría ser peor, ¡es de los buenos! Se ha impuesto a Vin Diesel en macarrismo, y ya estaba el listón bastante alto. Si os faltan películas por ver, ya entenderéis a qué me estoy refiriendo…

Por último, decir que se ha ahondado en el lado humano de todos los personajes, con el tiempo les acabamos conociendo bastante bien, lo que no deja de ser un detalle de calidad del guión.

A destacar, la selección de chavalas que salen en el ambiente de las carreras ilegales, dan ganas de volverse un temerario del volante. En el otro lado, una gran pega, hay piezas musicales que destrozan la película, quedan muy mal en relación a otros temazos como los de Ludacris (que también es intérprete en la saga).

Fast & Furious va a pasar a la historia del cine como una saga de películas de acción venerada, que pese a tener muchas entregas, goza de más respeto que otras franquicias. No sé cómo va a resistir el paso del tiempo, igual se convierte en una saga de culto cuando los coches autónomos pueblen las calles en masa o la gasolina supere los 2 euros por litro.

Sé que hay películas mejores en cuanto a crítica, y que hay películas de coches más realistas. Ahora “Need For Speed” ya no me parece tan espectacular, qué queréis que os diga. He disfrutado como un cerdo con toda la saga, y la sigo disfrutando cada vez que me pongo cualquier entrega con un buen sistema de altavoces. Como saquen una edición especial en Bluray con el sonido en DTS voy a hacer lo que sea por conseguirla.

Lástima que Paul Walker no va a volver a aparecer en la saga. La séptima película es un homenaje brutal al actor, pero también a los fans. Aunque estuve pendiente de ver en qué escenas habían usado dobles o recreación digital para suplirle, solo me ha parecido evidente en un plano, durante el resto de la cinta he mordido el anzuelo como un estúpido pez. Paul, ya eres inmortal, así como la saga, os lo habéis merecido. Otros tenemos una vida miserable y conducimos un Prius.

Quién me iba a decir que me emocionaría con esta película…



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