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    La primera victoria absoluta en una carrera de 24 Horas: Spa 1981

    Quien soy
    Pablo Mayo Sanz
    @pablomayosanz

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    La historia de hoy nos lleva a 1981, al retorno de Mazda a las 24 Horas de Spa Francorchamps, donde los Cosmo Sport y R100 ya habían brillado y rozado la victoria en 1970, pero donde la marca nipona tenía una asignatura pendiente.

    La historia nos lleva a TWR, y su fundador, Tom Walkinshaw. Walkinshaw empezó a preparar RX-7 para el campeonato británico de turismos en 1979, el mismo año de la victoria en Daytona del coche oficial. Bernard de Dryver, un piloto belga con contactos en el importador nacional de Mazda en el país, convenció a los responsables de la marca para visitar TWR y ver lo que estaban haciendo con los RX-7 británicos.


    Mazda Bélgica vio rápidamente la oportunidad de tener un coche competitivo con el que disputar el nacional de turismos, y en especial la prueba no puntuable pero más importante del año, las 24 Horas de Spa Francorchamps. Les faltaba soporte económico, y este llegó de la compañía francesa Motul, dispuesta a mejorar su imagen y proyección. Así se montaba un equipo de cuatro coches «oficiales» de Mazda Bélgica, preparados por TWR, con los colores blanco, azul y rojo de Motul.

    El problema para Mazda es que la normativa de equivalencias de cilindrada había cambiado. Si el R100 con su litro de desplazamiento competía encuadrado entre los coches de un litro y medio de cilindrada, la nueva regulación obligaba al RX-7, de 1,2 litros, a encuadrarse con los coches de hasta 2,5 litros. Para luchar por la victoria, los RX-7 tendrían además que doblegar a aparatos tan serios como los BMW 530i o los Ford Capri, tarea arduo complicada.

    Así llegaron las primeras 24 Horas de Spa para Mazda, que no corría allí desde 1970. El RX-7 recibía una evolución de su motor 12A, con especificaciones 12B derivadas del RX-7 empleado en el campeonato IMSA estadounidense. Según diversas fuentes, el motor producía entre 225 y 240 caballos a 9.000 revoluciones por minuto, según la documentación de Mazda que leas.


    La carrera no fue brillante. Sólo dos de los cuatro coches oficiales terminaron, y lo hicieron en las posiciones 21 y 22. Los otros dos coches abandonaban, uno por problemas en el motor desde el inicio de la carrera, tras ahogarlo en el arranque, y el otro tras fallar el rodamiento de una rueda y perderla.

    Pero Spa 1980 era una mera cuestión de aprendizaje. Walkinshaw apuntó todo lo que vio desde el muro, y para 1981 convenció a la gente de Hiroshima de intentar luchar por la victoria. De nuevo, desde fuera parecía poco probable que los poco potentes, pero ligeros, RX-7, pudieran estar en la pomada, pero el coche compartido por Walkinshaw y Pierre Dieudonne (TWR prefería equipos de sólo dos pilotos, cuando el resto de marcas ya usaban tres para las carreras de 24 horas), sorprendía a todos, y calzado con unos exclusivos neumáticos Dunlop, se colaba en la primera línea de parrilla en la calificatoria.

    El motor era una nueva evolución más potente y fiable del 12B, ya cerca de los 250 caballos, y el coche integraba caballetes hidráulicos para facilitar y acelerar las paradas en boxes para cambios de ruedas.

    La carrera se iniciaba con la pista completamente mojada, pero Walkinshaw salía con ruedas intermedias, esperando que poco a poco la pista se secase y las condiciones mejorasen, algo que no sucedería. Esto le obligaba a parar a poner gomas de seco, lo que retrasaba al coche, que perdía un montón de tiempo ya en las primeras horas de carrera.

    Cuando Dieudonne recibía el testigo, montaba gomas de seco, pero volvía a llover de golpe y eso hacía perder todavía más tiempo al coche, unido a un problema con un retén de aceite en la varilla de la caja de cambios. Toda esa concentración de problemas iniciales se traduciría en una carrera al sprint, cambiando de marchas a 9.000 vueltas durante toda la noche, hasta que el RX-7 número cuarenta se colocaba al alba en segunda posición, persiguiendo al BMW 530i que lideraba la carrera.


    Poco a poco el RX-7 seguía recortando tiempo, sin otra estrategia que ir a fondo, hasta que lograba rebasar al 530i y abrir cierto hueco. Volvía a llover ligeramente, y los pilotos del BMW trataban de echar el resto, pero a dos horas y media del final el coche alemán rompía uno de los dedos accionadores de las válvulas, y se veía obligado a abandonar, dejando al RX-7 vencer la carrera tras una remontada espectacular.


    Sería la primera victoria en la historia del automovilismo en una carrera de 24 Horas por parte de un motor Wankel, así como la primera gran victoria internacional en resistencia de un Mazda en categoría absoluta. Una gesta que marcaría un antes y un después, y que sentaría las bases de muchos de los integrantes de Mazda Speed como equipo de cara a lograr la victoria en las 24 Horas de Le Mans una década después.

     

     Un homenaje a Mazda y su historial deportivo y tecnológico




     

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