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Por qué un Prius puede hacer volcar a un Brabus G500 4×4²


Ahora analicemos qué ha pasado. La verdad es que importa poco o nada que el Prius tenga 136 CV combinados o que el Brabus G500 4×4² saque 500 CV; es un detalle tan relevante como el color de sus carrocerías. Lo que sí que es relevante es la física que hay detrás de esta colisión.

El Mercedes Clase G es un todoterreno diseñado en los años 70, muy bueno en lo que se le da bien, que es meterse por terrenos muy complicados gracias a su triple bloqueo de diferencial, generosa altura libre, etc. El G500 4×4² es una preparación aún más radical, que además no va coja en potencia: roza las tres toneladas. Es el sueño húmedo de cualquiera que se plantee echar un pique a los guardas forestales campo través. Brabus le metió de lo suyo, para más inri.


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Sin embargo, esa preparación -la 4×4²- amplía uno de los defectos dinámicos del G: tiene un centro de gravedad muy elevado, por lo tanto es más inestable. No se trata de un simple tópico anti-todoterreno, es una realidad. La altura libre ampliada es lo que tiene.

Por otro lado tenemos un turismo normal, un Toyota Prius de tercera generación, que tiene el centro de gravedad en su sitio, porque está diseñado para circular por carretera a la altura correcta. Por lo tanto es más estable que el G500 por mucha preparación de Brabus que tenga. La tendencia a volcar es muy superior en el G.

De hecho, todo apunta a que el G500 se saltó un semáforo y ambos impactaron: el Prius recibe el golpe frontolateralmente en la izquierda, el G500 en su lado derecho cerca de la rueda delantera. La baja altura relativa del turismo provocó un efecto cuña que alteró lo suficiente el centro de gravedad del G500 hasta hacerlo volcar y arrastrarse varios metros hasta lograr detenerse. Se aprecia un hundimiento notable del techo, ya que la carrocería no soporta tanto peso ¡y la velocidad era relativamente baja!


G500 4×4 being tipped over by police!! I have no words?? #liveupload #Mercedes #G500 #4×4 Full video: YouTube/TheTFJJ

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Se me ponen los pelos de punta pensando en una velocidad de embestida superior que diese como resultado un vuelco completo del G, en el que los pilares A, B y C pueden colapsar y convertirlo en un speedster. Versión macabra: techo completamente hundido, pasajeros muertos o con gravísimas lesiones en la cabeza y columna vertebral. Menos mal que no ha sido así.

Un coche tiene más estabilidad longitudinal que lateral, es elemental por las cotas. El G500 4×4² mide 4,5 metros de largo, 2,1 metros de ancho y 1,78 de alto. El Prius mide casi lo mismo de largo, 4,46 metros, pero es más estrecho con 1,75 metros, y más bajito, 1,49 metros. En cuanto a masa, la diferencia es brutal, el Prius pesa prácticamente la mitad. Esto sí que importa, y no los CV (pero eso da morbo, clics y visitas). A modo de curiosidad, el G consume el triple de combustible que el Prius, y eso en homologación…

Por lo tanto, resulta más que evidente que el G500 tiene una estabilidad lateral mucho más pobre que el Prius

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Ahora bien, ¿y si hubiese ocurrido al revés? Para empezar, una colisión lateral de un G contra un Prius sería desastrosa porque los paragolpes del G y los puntos más duros de su estructura coinciden más o menos con los pilares del Prius, que no están diseñados para recibir un cebollazo de ese calibre. No sé si habría volcado el Prius, pero los daños provocados habrían sido enormes.


La estructura del G500 es más rígida en la parte de chasis y menos dada a disipar energía cinética, se la habría zampado el turismo. El Prius tiene un bastidor monocasco, lo normal, y el Clase G es bastidor en escalera con la carrocería atornillada. En cuanto a compatibilidad de colisión es un caso muy desfavorable, los ocupantes del G sufren una gran deceleración y los daños más severos se los lleva el vehículo de altura, tamaño y masa correctos para ir por zona urbana.


La diferencia habría estado en si habría impactado en el lado del conductor o no, teniendo en cuenta que en Reino Unido el volante está en el lado derecho. Este ejemplar del G500 tiene el volante a la izquierda, y dado que el hundimiento del techo ha sido en el lado opuesto, el conductor ha tenido mucha suerte. El Prius colisionó con el lado izquierdo, el opuesto al conductor, frontolateralmente, caso poco favorable al turismo.

Si ya antes era ridículo moverse por una ciudad tan grande como Londres con semejante mamotreto, ahora lo es más todavía. Este tipo de 4×4 debería dedicarse a lo suyo: salir de carretera, no usarse como vehículo de representación/postureo de un negocio, aunque está claro que llama la atención más que un Prius.

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