Land Rover Discovery Sport 190 CV diésel

by Guille on 28 octubre, 2015

Tras muchas semanas, meses diría yo, intentando hacernos con un Discovery Sport, finalmente lo hemos conseguido. Lo curioso del caso es que hemos podido probar el modelo 2,2 diésel de 190 caballos justo cuando deja de comercializarse, en favor del nuevo dos litros “Ingenium” diseñado y producido por la propia JLR, con 180 caballos, lo que hace que esta prueba sea ciertamente peculiar: Podemos opinar muchas cosas del coche, pero algunas de ellas no son necesariamente extrapolables a la nueva versión con el motor nuevo.

Por otro lado, el nuevo 2.0 diésel lo ha probado Dani en el Jaguar XE, por lo que algunas de sus conclusiones esperamos que sean válidas para extenderlas a este Discovery Sport.

¿Qué es el Discovery Sport? Pues un SUV de segmento D, con posibilidad de siete plazas, que ocupa el lugar dejado por el veterano Freelander, en dura pugna con muchos otros D-SUV del mercado, desde el Cherokee a los premium X3 o Q5, pero con su propia idiosincrasia de “Land Rover puro y duro”. Y eso queda especialmente ratificado con la elección de la nueva denominación. Seleccionar Discovery como denominativo responde al interés en conectar la suerte de este modelo con el SUV de gran tamaño de la compañía, separándolo a su vez del halo “pijo” de la línea Range, y apostando por un tipo de producto más “duro”, más campero de verdad.

Diseño

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Estéticamente no se la ha jugado demasiado Land Rover con este coche. La delantera es una reinterpretación pura y dura de la empleada en el Evoque. La vista lateral se distancia algo más, con un techo plano y flotante, pero con un grueso y característico pilar C con forma de aleta de tiburón que, me lo vas a permitir, diré que me recuerda en algo al empleado en el DS3.

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La trasera también se inspira en el Evoque en sus formas para los pilotos traseros con tecnología LED.

Lo acertado del diseño del coche es que logra ser completamente identificable como un Land Rover a distancia, y al mismo tiempo resulta contemporáneo en su ejecución, aunque tenga “demasiado sabor a Evoque” para tener personalidad propia.

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Habitáculo

Y si por fuera el coche tiene sabor a Evoque, por dentro también comparte mucho con otros Range Rover en forma y diseño. Ciertamente, se juega con un pelo menos de calidad de materiales y osadía en los acabados. A fin de cuentas el Discovery Sport ha de ser un producto más económico y menos “premium” que su hermano pequeño por puro posicionamiento.

El diseño raya a buena altura, pero tiene pegas, en ejecución, acabado y en ciertas decisiones. El espacio en las plazas delanteras es generoso, pero los asientos no agarran el cuerpo, resultando sus aletas demasiado separadas para contener los movimientos en curvas, algo necesario cuando llevas como tapicería una de cuero especialmente deslizante.

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La ergonomía tampoco está del todo lograda. La general sí (pedales-volante caen donde deben), pero cuando uno intenta utilizar los mandos que rodean el sistema de infoentretenimiento, especialmente los que quedan más cerca del pasajero, se da cuenta de que no se llega a ellos con facilidad.

Todo se puede utilizar en todo caso desde la pantalla táctil, pero resulta complicado atinar en ella, ya que no queda especialmente cerca, y con los baches y demás es fácil meter la pata. Además, y a pesar de los avances del sistema de infoentretenimiento de Jaguar Land Rover, este sigue siendo más lento y menos intuitivo que el de sus rivales del mercado.

Por otra parte, aunque a simple vista todos los paneles del interior parecen bien ajustados, la unidad de pruebas disfrutaba de tres grillos distintos, uno en el salpicadero, otro en la puerta del conductor y otro en el techo, mientras el portagafas del techo era incapaz de mantenerse cerrado en baches. Los mandos del volante tampoco están a la altura en tacto o respuesta.

Las segunda fila de asientos resulta muy espaciosa, y especialmente bien iluminada si pides el techo de cristal integral, lo que unido a un buen sistema de climatización hace que viajes largos en dichas plazas puedan ser una gran experiencia.

La tercera fila de asientos es “de emergencia”, ya que adultos de tamaño “normal” no irán cómodamente aposentados en ella, amén de que el acceso es complicado. Si pasamos de esa tercera fila y nos concentramos en el maletero, aquí hay espacio de sobras para viajar con toda la familia.

Técnica

El corazón de este Discovery Sport es el 2,2 diésel que en su día se co-desarrolló con Ford, con 190 caballos y un par máximo de 420 Nm. Sus pegas son viejas conocidas: El par exige mover el motor a más de 2.000 vueltas para que responda, lo que hace que haya “patada concentrada”, una vez pasas de las dos mil quinientas vueltas.

En la unidad de pruebas, este motor, ya descatalogado, se unía a una caja automática de nueve relaciones con el selector de modo rotativo conocido de otros productos de JLR.

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El chasis es una nueva vuelta de tuerca al monocasco en acero empleado en el Evoque, a su vez lejanamente emparentado con la plataforma de Ford que en su día empleó el Mondeo. Pero el avance desde aquel producto es tal que hablar de orígenes sería como decir que todos somos hermanos porque descendemos de unos hombrecillos africanos de hace millones de años.

Está fabricado en acero, cuenta con suspensiones McPherson en el eje delantero y una multibrazo detrás, con un sistema de tracción total con varios programas especiales para gestionar la motricidad y modificar el reparto de par entre las ruedas. Con algo más de 1,8 toneladas en báscula, no es un coche especialmente ligero, transmitiendo su peso al asfalto a través de unos neumáticos mixtos en la unidad de pruebas.

Conducción en carretera

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Con un toque de botón de arranque (o dos, ya que nuestra unidad ignoraba en ocasiones a nuestro dedo), el motor diésel cobra vida, y se hace notar, con una vibración bastante notable, áspera diría yo. Parece ser que con el nuevo motor Ingenium este problema ya no existe, pero este 2,2 dejaba notar sus años encima.

Soltado el freno de mano eléctrico, moverse con el Discovery Sport por ciudad es tan aparatoso como con cualquier SUV de su tamaño. La visión hacia atrás está bastante comprometida, pero dado que se ofrece una cámara de visión trasera y la opción de un sistema de aparcamiento automatizado, me parece que este puede ser un problema que se puede pasar por alto.

La respuesta del motor desde bajas vueltas es extraña, así como su asociación con el cambio de marchas. Y es que saliendo de parado en un semáforo con el pedal meridianamente apretado, primero el start&stop pegará un seco tirón al arrancar el motor al soltar el freno, y luego el coche avanzará despacio hasta que el motor alcanza las dos mil y pico vueltas, momento en el que pega un tirón marcado hacia adelante.

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El cambio no es ni suave ni progresivo en estas condiciones. Cambia la historia si te tomas con más calma la aceleración y no aprietas el pedal derecho con fuerza, lo que permite al coche trabajar de manera más desahogada y sin tantos tirones.

Es entonces cuando puedes disfrutar de un habitáculo especialmente bien aislado. La suspensión tira a dura en muelle y a seca en amortiguación. Esto es así para contener los movimientos de la carrocería en curvas, con sus dos toneladas, algo que logra muy satisfactoriamente, pero en ciudad hace que los baches y resaltos se noten algo más que en alguno de sus rivales.

En carretera abierta es un coche cómodo, silencioso, y con el equipo de audio opcional Meridian se convierte en una auténtica sala de conciertos. Aquí no termina de encajar el funcionamiento del sistema bluetooth, que inexplicablemente se desemparejaba cada dos horas del teléfono, ni el consumo, ya que el Discovery pedía 8,7 litros cada 100 km para mantener un crucero perfectamente legal en autovía.

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Si era turno de afrontar curvas, aquí nos encontrmaos un coche que cumple bien con la labor de pasarlas sin volcar ni salirse de la carretera, aunque lo hagas con cierta animosidad. La suspensión “durilla” permite contener mejor la carrocería que en un Cherokee, y los neumáticos mixtos cumplen su función meridianamente bien. La dirección también tiene mejor tacto que la del Jeep, pero en cualquier caso, tanto frenos como modales en carretera están muy lejos de acercarse a un BMW X3.

El cambio es un punto especialmente enervante. A pesar de ser un coche con 190 caballos, el 80-120 difícilmente se podía rebajar de los ocho segundos, al tiempo que el cambio nos obsequiaba con tirones y cambios de marcha en los momentos menos adecuados, algo que se puede sobrellevar si se cambia al programa manual con las levas, momento en el que el control de las marchas pasa a ser mucho más efectivo.

Conducción fuera de carretera

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No, no es un Defender, pero lo bueno del Discovery Sport respecto al grueso de su competencia es su capacidad de hacer algo más que pasar por caminos de tierra. Aquí los rivales premium se quedan atrás, y la rivalidad se queda en un enfrentamiento entre Cherokee y Discovery Sport, donde el Jeep logra ganar a los puntos.

¿Por qué? La elección de una suspensión mejor filtrada y una dirección también más aislada hacen que en esas condiciones, el Cherokee 170 CV diésel con tracción integral nos parezca un coche más cómodo para hacer conducción fuera del asfalto, y más capaz para afrontar ciertas situaciones complicadas con garantías. Os crujidos del Discovery Sport también resultan una pega aquí.

Conclusiones

Supongamos que estás mirando un D-SUV por necesidades de tamaño, y que tienes un buen presupuesto para ir a por un D-SUV aspiracional. El Discovery Sport planta cara a los tres magníficos (X3, Q5 y GLC) gracias a su superior capacidad fuera de la carretera y un precio más comedido. Ante el Jeep Cherokee resulta algo mejor en diseño interior y materiales elegidos para el mismo, también en espacio, aunque es menos capaz en todo-terreno, es más lento, gasta más y está ergonómicamente peor resuelto para el uso a diario.

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Las grandes pegas del Discovery Sport deberían haber sido resueltas en su mayoría con la llegada de la nueva familia de motores diésel, pero hasta que los podemos probar no podemos opinar. La parte que no quedará resuelta será una muy de JLR: El remate final del coche. Que elementos como el reostato de la luz del cuadro o el portagafas de sol funcionaran ya mal en una unidad de prensa y que esta tuviera grillos a los pocos meses de su estreno nos deja perplejos y temerosos. ¿Será cosa de esta unidad? No puedo sacar conclusiones concretas, pero con JLR siempre tienes la sensación de que falta ese último repaso final para solventar estas cosas.

¿Me lo compraría? Preferiría antes uno de sus rivales. Si voy a hacer uso casi exclusivo del coche en carretera, iría a por un X3. Si, en cambio, quisiera apostar más por el off-road, un Cherokee me parece mejor compra, si eres capaz de renunciar al diseño chic británico de los interiores del Land Rover.

Ficha y datos técnicos
Item Reviewed

Land Rover Discovery Sport 190 CV diésel

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28 octubre, 2015
Motor

Cuatro cilindros en línea transversal situado por delante del eje delantero. 2,2 litros de desplazamiento, inyección directa de gasóleo, con culata en aleación de aluminio y bloque en fundición de acero. Turbocompresor de geometría variable. Doble árbol de levas en cabeza con cuatro válvulas por cilindro.

Rendimiento

Potencia máxima: 190 CV a 3.600 rpm
Par máximo: 420 Nm a 1.750 rpm

Transmisión

Automática de nueve relaciones. Tracción integral con reparto de par inteligente entre ejes a través de varios programas electrónicos seleccionables por el conductor.

Dimensiones y pesos

Largo por ancho por alto en milímetros: 4.590 x 2.069 x 1.724
Batalla: 2.741 mm
Peso: 1.863 kg

Datos prestacionales

Velocidad máxima declarada: 188 km/h
Aceleración 0 a 100 km/h: 8,9 segundos
Aceleración de 80 a 120 km/h: 8,6 segundos

Consumos

Consumo medio homologado: 6,3 litros cada 100 km
Consumo medio durante la prueba: 8,7 litros cada 100 km

Precio

HSE Limited automático, 190 caballos con siete plazas: 49.150€
Versión de acceso de gama (150 CV 4x4) 37.850€

Nos gusta

Buena puesta a punto de suspensiones para mezclar capacidad en campo y carretera
Espacio interior
Diseño interior
Insonorización en carretera
Equipo de sonido opcional

No nos gusta

Calidad de ajustes y acabados (crujidos)
Fallos en mandos al volante y sistema de infoentretenimiento
Ergonomía
Consumo real tremendamente alejado del homologado y muy elevado
Falta de suavidad en circulación urbana (vibraciones, start&stop)

Puntuándolo
Nuestra puntuación
Tu puntuación
Rate Here
Diseño
55%
72%
Habitabilidad
70%
77%
Confort
90%
75%
Comportamiento en carretera
74%
70%
Diversión de conducción
4%
58%
Comportamiento en ciudad
70%
60%
Consumo
85%
58%
Prestaciones
16%
57%
Infoentretenimiento
70%
69%
Relación valor-precio
55%
57%
Factor Pistonudo
20%
59%
En resumen

Un producto que aspira a ser premium, pero que falla en ciertos detalles que, siendo menores, no esperarías en un coche de su precio. Los fallos de acabado comentados en el texto unidos a los grillos nos sorprenden en un coche de su precio y posicionamiento.

Si se corrigen esos defectillos queda un coche muy cómodo para largas distancias en carretera, bien insonorizado y con un diseño que gusta, siendo además excepcionalmente espacioso por dentro. Esperemos que con el nuevo motor 2.0 algunos de los defectillos queden atrás.

55%
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  • Faustocam

    No me gusta ese simil de pieza de aluminio trasero que estar montando ultimamente los JLR. Demasiado alto y estrecho. En mi opinion, afean la trasera, la elevan y la estrechan, algo a lo que ayudan los pequeños pilotos. En el Discovery, en concreto, a pesar de que en las fotos de presentación me encantaba, debo reconocer que en persona he cambiado de opinion.

  • Jorgerrari

    Me parece alucinante que tras leer la prueba vea que cuesta… 50.000 euros!

  • Oliver

    Hay un no-se-qué de coche un poco fallido en este Discovery. El Evoque, gracias a su muy impactante estética y sus acabados bastante buenos, nos hizo olvidar un poco sus defectos (aspereza de motor, prestaciones, consumos, precio muy elevado, …), pero este modelo, padeciendo sus mismos defectos, es bastante menos seductor. El salpicadero, en general, me parece feísimo; podría ser el de un coche de hace 15 años, especialmente la consola central. Y con este precio, los fallos de acabado frecuentes son criticables. Lo de que el Bluetooth se desconecte solo constantemente es algo que podría llegar a ponerme de los nervios.

  • Juanra

    He tenido la suerte o la desgracia de probar 2 de los 3 magníficos (me falta el GLC), y creo que son coches familiares buenos pero malos SUVs, debe de ser porque llevo toda la vida vinculado a Land Rover. Sinceramente creo que el XC60 o el Outback sería mejor que cualquiera de los 3 alemanes, y en cualquier caso, considero que el Discovery Sport los supera a todos en la mayoría de los aspectos que creo hay que valorar en un SUV (versatilidad, polivalencia, relación prestaciones/consumo/comfort, capacidad en todos los terrenos, seguridad). Después de leer la prueba que habéis hecho al Discovery Sport me he quedado bastante perplejo, primero porque os hayan dejado una unidad 2015 con evidentes síntomas de no estar revisada ni comprobada, y segundo por como se ha valorado el coche a partir de ese hecho. Parece que se ha generado una animosidad vinculada a un agravio. He entregado cerca de 20 unidades del Discovery Sport y el nivel de satisfacción de los clientes es altísimo, y en general vienen de vehículos de muy buena factura y muy diversos Tuareg, XC60, X5, A8 Tdi, Freelander, S-Max, CRV, Land Cruiser, etc. Todos destacan la comodidad del coche en viaje largo, lo fácil que de usar su equipamiento y la agilidad en conducción por carreteras secundarias. Varios de los clientes estuvieron en las pruebas de nieve en Andorra y usan el Discovery a menudo en pistas o caminos, y están sorprendidos por el buen funcionamiento en condiciones difíciles, “mejor que el coche anterior sobre todo en arcilla”. Al igual que el Freelander o el Discovery (en cualquiera de sus anteriores versiones) se que difícilmente contaremos con la admiración de la prensa española sin el termino Range Rover (al que por si acaso llamas “pijo”, supongo que también lo pondrás cuando hables de todas las ¿”premium”?) pero la historia de Land Rover en España se forja a partir de la gente que posee el coche y lo disfruta durante años, confiando en las muchas ventajas y virtudes del producto, de la marca, y sus concesionarios, haciendo del vinculo con la marca y del boca a boca el mejor argumento. Del tema del bluetooth sólo decir que lo hemos probado con Iphone 4S, 5, y 6, son Xperia Z1, Samsung y hasta el momento sólo hemos detectado fallos con una versión de software del BQ Aquarius y se pudo resolver. Parece que ha sentado muy mal que el vehículo de prueba sea el 2,.2 en vez del Ingenium, y lo que en otros modelos, incluidos algunos de Land Rover, lo hubieseis valorado una vez o incluso obviado, os habéis dedicado a convertirlo en el elemento esencial del coche: el portagafas (que estoy de acuerdo que es la peor pieza del coche). No quiero dejar la ocasión de felicitaros por el trabajo que hacéis aunque en muchas ocasiones vuestra germanofilia me sorprende. Por cierto juraría que el diseño del Discovery Sport es una reinterpretación del Freelander 2 de … 2006, el Citroen DS3 es de 2009, y decir que la plataforma es la del Mondeo es como decir que los motores 2.0 y 3.0 del X3 son del Rover75, o sea, parte de la “evolución-unión” de BMW (que no tenía ni un sólo motor de inyección directa en 1996) con Rover (que tenía 3 motores de inyección directa en 1996) en los años 90.

    • Txesz

      ¿Que coche tenía antes el que cometaba lo de arcilla?

      • Juanra

        TuaregV6, trabaja en movimientos de tierra, 40.000kms año, comentarios similares hicieron el anterior propietario del CRV, cazador y con granja avicola y la del Land Cruiser respecto al comportamiento en hielo-nieve.

    • Guille Garcia Alfonsin

      Pues no. Nos viene dando igual que nos dejen una variante u otra, pero esta 2,2 no es capaz de destacar justo en lo que hemos comentado. Tiene sus cosas buenas este coche, y también las hemos identificado.

      Si nos lees a menudo, y revisas cualquier otra prueba verás como siempre somos duros en nuestras críticas. Y a mi, un coche de 50.000 euros con grillos a los pocos meses de matricular me parece relevante de comentar.

    • Pablo

      Yo también estoy de acuerdo con Guille. Si cobran un coche a precio “premium”, quiero que lo sea, y que no tenga grillos. Me parecen inadmisibles hasta en un Panda, con lo que mucho más en uno que cuesta cinco veces más.

  • Mariano O.

    Bueno, mi conclusión es que quiero que prueben el nuevo 😉

  • Txesz

    Al menos Land Rover ha tenido la decencia de añadir “Sport” al nombre, para disimular. Jeep sencillamente decidió destrozar el significado de Cherokke.

    Por otro lado, no se hasta que punto la plataforma de este Discovery deriva de la del Mondeo. Que yo sepa, tento este como el Evoque descienden del Freelander original, que nació en 1997, 3 años antes de que Ford comparse la marca. Asi que aun en órbita de BMW.

  • Pablo

    Lo que no entenderé es por qué lo llaman “Discovery” cuando parece una versión alargada del Evoque (con el pilar C diferente, lo sé).

  • siberian

    Si no tubiera esos fallos, no sería un Land Rover.

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