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    Las ganas de la FIA de ser una metomentodo

    Quien soy
    Pablo Mayo Sanz
    @pablomayosanz

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    En Silverstone, los Williams y los Mercedes peleaban por el mismo palmo de la pista, los cuatro coches metidos en menos de dos segundos.

    La primera tanda de paradas permitió a Lewis Hamilton auparse a la cabeza al desbancar a Massa y Bottas en los boxes. Pero unas cinco vueltas antes de la parada del inglés, el muro de Mercedes había sacado a sus hombres al pit lane en un peregrino intento de confundir a los estrategas de Williams.


    Los mecánicos de la estrella de tres puntas se colocaron en posición, alargaron la mirada hacia la entrada del pit lane esperando la llegada de una de las flechas de plata y al cabo de unos instantes recogieron los bártulos y volvieron hacia el interior del box.

    Era un farol.

    Era un reflejo de lo cerrado de la lucha entre unos y otros. En Mercedes, acostumbrados a ganar sin bajar del autobús, habían tenido que tirar del muestrario de trucos para no dejar piedra sin mover en una pelea que entonces todavía estaba lejos de decantarse del lado de los de Brackley.

    Pero, ¡ay!, a la FIA no le gustó.

    Según informa Motorsport.com, la FIA aleccionará a los equipos en Hungría -donde a finales de este mes se celebrará la siguiente cita del campeonato- para dejarles claro que no tolerará más pit stops fantasma.

    Mercedes tiró del muestrario de trucos para no dejar piedra sin mover en su pelea con Williams

    La excusa es el artículo 23.11 del reglamento deportivo, que estipula que el personal de los equipos solo puede acceder al pit lane justo antes de tener que «trabajar en el coche» y retirarse al interior del box una vez finalizada la tarea.


    En el caso de Mercedes en Silverstone, no hubo coche; por lo tanto, no había justificación para sacar a los mecánicos a la intemperie.

    Mercedes se libró de una investigación y/o sanción porque a priori era imposible dirimir si se había tratado de una parada fantasma o había habido un cambio de planes posterior. Se supo que había sido lo primero cuando Toto Wolff lo reconoció abiertamente después de la carrera.

    Habían intentado que Williams mordiera el anzuelo.

    Como organizadora del campeonato del mundo de F1, la FIA tiene la misión de hacer cumplir el reglamento, faltaría más.

    Pero pretender coartar incluso las maniobras fruto de la sana competencia es pasarse de la raya.

    Con tantos ingenieros y ordenadores mascando datos -en el mismo circuito y en las bases de los equipos, en tiempo real-, resulta incluso sorprendente que aún sucedan cosas imprevistas en las carreras, de aquellas capaces de dar un vuelco a una procesión cantada.

    Sin ir más lejos, véase la pifia de Mercedes con Lewis Hamilton y el coche de seguridad en Mónaco.

    Ahora la FIA quiere eliminar un elemento imprevisto más -al que de hecho los equipos recurren solo muy de vez en cuando- ciñéndose a la interpretación literal de un artículo de un par de líneas.


    Con actuaciones así, la FIA demuestra estar desconectada de la realidad.

    El pit stop fantasma de Mercedes no supuso ningún riesgo para la seguridad, que es la razón que se esgrimirá para cargarse futuras acciones parecidas.

    Fue un elemento extra de imprevisibilidad, tensión y pícara pugna deportiva en una competición de tú a tú en la pista.

    Fue una parte de lo que los 140.000 espectadores presentes en Silverstone había pagado para ver.

    Anecdótica y marginal, pero una parte al fin y al cabo.

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