Un análisis de diseño y técnica de la tercera generación del TT

by Guille on 28 abril, 2015
Promesas dinámicas y un retorno al diseño original

Nos toca la penúltima entrega de nuestro súper especial sobre el Audi TT. Nos toca evaluar la tercera generación del modelo, la única que todavía no hemos podido catar, y la que más promete en comportamiento dinámico, si nos creemos las palabras entusiastas de la firma de Ingolstadt.

Vamos a ofrecerte a continuación un completísimo repaso sobre todos los aspectos que, al menos por el momento, conocemos sobre esta tercera entrega, que busca recuperar en parte la esencia perdida en la transición de la primera a la segunda generación del modelo, y que viene equipada con más tecnología que nunca, hasta el punto de convertirse en cierto modo en un coche halo en soluciones técnicas dentro de Audi, función que al primer TT no le tocó oficiar.

Diseño

tt140011-1

Con la perspectiva del tiempo, en Audi se han acabado dando cuenta de que la segunda entrega del TT no fue todo lo que tenía que haber sido. Siendo un coche más deportivo y masculino en su aspecto, tal y como te relatamos ayer, se alejó demasiado de los pilares básicos empleados por Freeman Thomas para delinear el concepto original del TT.

Con la tercera entrega del modelo Audi busca recuperar parte de la esencia fundamental del ADN del TT. No sólo reinterpretar formas y volúmenes, sino recuperar la base esencial del diseño del coche.

¿Cómo hacerlo? Pues volviendo a capturar la esencia básica; hacer un diseño minimalista, donde importen tanto las líneas trazadas como las no trazadas. Donde no haya lugar para líneas de estilo innecesarias, donde el coche hable en su forma total y no haya que juzgarlo por detalles concretos.

reto6-1

¿Se consigue? Ésta es una buena pregunta. Para responderla tenemos que analizar primero el todo, antes de entrar en los detalles. El primer TT estaba dominado, en su diseño, por su vista lateral. Era la forma marcada por la geometría poderosa del círculo y las paralelas al firme sobre el que el coche se elevaba lo que marcaba todo el diseño. Un diseño simétrico prácticamente en vista lateral, donde frontal y trasera eran casi idénticos, con la cabina haciendo el trabajo de indicar la dirección del vehículo, trazada con una única curva.

La trasera, por tanto, como te contamos el otro día, no resultaba más elevada que la delantera, y hasta el diseño de faros parecía simétrico. Todo el resto del diseño del coche nacía de ese perfil lateral, evolucionando hacia un frontal netamente minimalista, con una calandra en forma de rectángulo de esquinas redondeadas, con faros «acoplados» a la curvatura y con un capó tipo concha abrazando los pasos de rueda. Recordarás también cómo te citamos la línea de cintura curvada generando un hombro continuo que bordeaba todo el vehículo, con el elemento del arco del techo clara y visualmente separado, y con una línea de estilo invisible, conformada por el encuentro entre capó delantero y aleta, y continuada en el lateral del coche, prácticamente paralela al suelo, encontrando una respuesta simétrica en la faldilla lateral, netamente horizontal, uniendo los pasos de rueda.

tt140007-1

El diseño de la tercera generación del TT recupera algunos de esos elementos, pero arranca de una clara diferencia: el diseño está dominado, principalmente, por el frontal, algo muy típico en el diseño actual. Es la calandra la que da inicio a todo el coche.

La «single frame» se torna más tridimensional que nunca, gana un marco que la abraza y la coloca. Todo el resto de elementos del frontal parten de ahí. Así, el cuerpo del paragolpes la abraza por ambos lados, haciéndola quedar como en voladizo, al estar «flotando» por la parte inferior sobre el spliter.

Los grupos ópticos son muy poco TT, pero son muy Audi. Son dos «ojos» agresivos y cabreados, que cortan en diagonal hasta llegar a la calandra, con una marcada tridimensionalidad que dota a la mirada del coche de dinamismo e intimidación. No tienen nada, absolutamente nada que ver con la primera generación del TT, donde la forma de los faros venía determinada por seguir la curvatura impuesta por la vista lateral. Al menos, para seguir con el juego de formas, el corte superior de éstos grupos ópticos sí que queda marcado por la proyección horizontal del capó tipo concha.

tts140001-1

Aunque dos nervios tensionan el capó en concha, naciendo de los grupos ópticos, no hay un resalte tan marcado en el centro del capó como en el primer TT; de hecho, donde la parte central del capó antes iba por encima de los hombros laterales, ahora es justo al revés. El comentario del paso del logotipo de la calandra principal al borde del capó es un detalle ya comentado previamente, pero nosotros queremos incidir en la importancia de la línea horizontal en el mallado de las rejillas de ventilación. La predominancia en el frontal de elementos horizontales busca enfatizar la anchura del vehículo por encima de todo. La elección del diseño de la luz de conducción diurna busca un guiño con el R18, el LMP1 vencedor en las 24 horas de Le Mans, y le da al TT una identidad nocturna única.

Y así pasamos a la vista lateral, tras contemplar que el parabrisas delantero sigue siendo tan plano visto desde arriba, como curvo visto desde el lateral.

tt140005-1

Lo primero que marca el diseño lateral es el empleo de la nueva plataforma MQB. Como sabes, esta nueva plataforma modular para vehículos de motor delantero transversal ha permitido a VAG fabricar coches con voladizos más cortos, lo que hace que, conservando una longitud compacta, se pueda contar con más batalla y estilizar los diseños de los coches.

Dany Garand, el diseñador jefe del proyecto del TT, comentaba que se ha querido recuperar el gusto por la sencillez, las líneas y formas geométricas más puras, huyendo del juego de curvaturas de la segunda generación, y recuperando la horizontalidad en el diseño.

El resultado es curioso. Si bien se mantiene esa esencia «de TT», facilitada por el juego de aletas perfectamente circulares enmarcando las ruedas, y tres líneas horizonales puras uniéndolas (la de la faldilla, la de la línea de cintura y la de estilo generada donde se encuentra capó delantero con aleta delantera), así como la curva «pura» del techo; también hay grandes divergencias. Donde el frontal y la trasera originales «se curvaban» de manera pura, dominando el perfil lateral, como te decíamos más arriba, aquí las líneas parecen querer escaparse del coche, lanzarse hacia adelante y hacia atrás. Observa por ejemplo las líneas que delimitan el grupo óptico delantero y cómo sus trazos horizontales que lo delimitan no tienen un final en el coche, sino que llegan a la calandra delantera «y se escapan». Esas líneas de escape no existen en el TT de primera generación y generan esa primera gran diferencia en la temática del diseño.

ttc140016-1

Otra gran diferencia es la línea de cintura, y la línea de estilo que va perfectamente paralela a ella, ligeramente por debajo de la misma, conectando pasos de rueda. Como te hemos dicho más arriba, ésta segunda línea de estilo nace en el encuentro entre capó y aleta delantera, delimitada también por la parte superior de los faros delanteros. Lo curioso de ella es que, como en la segunda generación del modelo, está acuñada hacia adelante. No es perfectamente paralela al asfalto, aunque cierto es que va menos inclinada que en la segunda generación.

La combinación de esta inclinación con la de la línea de cintura y la forma de «líneas geométricas que se escapan del volumen principal del coche», dotan de dinamismo estático al coche, y hasta de cierta masculinidad.

tts140004-1

En la parte baja del coche, la faldilla lateral que conecta los marcados pasos de rueda se torna más horizontal y es más fiel al original TT, aunque se incluye una cuarta línea de estilo un poco por encima de esta, muy acuñada, queriendo enfatizar dinamismo. Sirve además para encajonar una línea de encuentro obligatoria por construcción: la de la faldilla lateral con la aleta trasera. A nuestro juicio, habría quedado mejor el coche sin esta última línea de estilo, pero el incremento del tamaño del coche, en especial de batalla, haría que la chapa «pesara mucho» visualmente.

El arco del techo es más Porsche 911 que Audi TT de primera generación. Y es que de ser un arco de simple trazo, ha pasado a ser un arco de doble radio, unido donde el pilar A se encuentra con el techo. Así, el parabrisas es vertical y al culminar arriba da paso a un arco que cae hasta la zaga casi en un único trazo, acabando muy atrás.

Ésto enfatiza, como ya ocurría en la segunda generación, dinamismo, sensación de dirección, perdiendo la simetría delante-detrás y dota al coche de músculo, a pesar de ser más geométrico que la segunda entrega del TT. Pero pierde también algo de ADN de la primera generación. El codo de la segunda ventanilla lateral es una nueva licencia de estilo que ayuda a remarcar la nueva condición de escultura con más elementos geométricos, más adornada y trabajada que la más minimalista y pura interpretación original de Freeman Thomas y compañía. Y es que ese último codo no pasaría el análisis típico del diseño funcionalista: ¿Es realmente necesario?

Conste que a mi me gusta verlo ahí, pero una cosa es el análisis «me gusta-no me gusta» y otra el análisis del diseño en sí mismo.

ttc140002-1

Si pasamos ya al tres cuartos trasero, nos alegramos de reencontrarnos con el encuentro agudo entre el pilar C y el hombro que se encuentra sobre la aleta trasera. Tal y como te comentábamos días atrás, en la segunda generación este detalle se había redondeado, por razones constructivas, pero también de diseño, queriendo jugar más con lo orgánico que con lo técnico.

El plano conformado por el hombro de la carrocería se convierte sutilmente en el alerón retráctil de la trasera, que queda prácticamente completamente horizontal, rompiendo la curvatura natural del modelo original.

tts140007-1

Si delante las ópticas conforman «una mirada cabreada», gracias al formato de «uve» que recrean si las unes virtualmente en tu mente, las ópticas traseras trabajan al revés, en uve invertida, queriendo potenciar la sensación de caderas anchas y dándonos una idea muy clara de por dónde van a ir los tiros con el diseño del trasero del próximo R8.

La luna trasera intenta mantener el diseño «en forma de escudo», pero al querer maximizar la visibilidad hacia atrás se ha optado por un vidrio mucho más ancho y amplio. Aquí función puede sobre forma.

Con todo, tenemos un coche con un culo más respingón, que recupera más la horizontalidad de trazos en vista lateral, y algunos elementos de diseño del modelo original, pero que sigue estando demasiado adornado para ser fiel al concepto primigéneo de minimalismo y funcionalismo extremos. Hay más rectas, más tensión, más agresividad, más intención de dotar de alma, velocidad y masculinidad al cupé.

No te diré que el resultado es malo. Te diré que, si bien se ha logrado un resultado que rápidamente se aprecia y siente como Audi TT, éste resultado se alcanza con una genética y temática de diseño bien distinta, aunque más fiel a la original que la segunda entrega.

Habitáculo

tts140011-1

Y si por fuera el coche ha retomado en cierto modo la temática del primer TT, te diré que el interior nos parece más fiel si cabe a la idea del diseño original, aunque no sea «clavado en estética». Se pierde, por ejemplo, el cuadro de instrumentos encuadrado en un receptáculo que sigue la curva del volante.

Pero más allá de detalles concretos, conviene encontrarse con la idea original y valorar cómo la evolución de la técnica ha permitido recrearla en clave actual de manera mucho más elaborada.

La idea original del diseño del interior del TT, trazado por Romulus Rost, era la de mantener el minimalismo al máximo, crear sensaciones a través de la aplicación de materiales, como el aluminio auténtico, y preservar al máximo el juego con la circunferencia como elemento definitorio.

TT140017

El problema estaba en crear un interior minimalista, empleando elementos OEM del grupo VAG, con el estado de la técnica de mediados de los noventa. Esto obligó a Rost a emplear, por ejemplo, una radio DIN convencional, que ocultó magistralmente tras una preciosa cubierta de aluminio. El resto de botonería se trabajó como «elementos industriales de diseño», uno a uno. Dotó al salpicadero de un diseño que imitaba en cierto modo la sección del hombro del exterior del coche, enmarcando al conductor en un habitáculo que le hacía sentirse integrado en el coche, protegido.

La segunda generación se encontró con una gran pega. Y es que había que meter mucha más tecnología en el coche, y eso jugaba en contra de la temática minimalista. Además, nuevamente se tuvo que jugar con un sistema, en este caso 2DIN, para el navegador y radio integrados, lo que complicaba la localización de botonería. El sistema de climatización tampoco se integraba demasiado bien, y el resultado era un coche que, teniendo calidad y ergonomía Audi (de lo mejor del mercado en interiores) estaba lejos de dar esa sensación minimalista del primer TT, y lo que es más importante, lejos de ofrecer lo que a Romulus Rost le había parecido originalmente.

ttc140035-1

Y así llegamos a ésta tercera generación. Lo primero que destaca aquí es un doble factor relacionado con el estado de la técnica. La primera parte es que Audi ha desarrollado, como tantos otros fabricantes, un sistema de infoentretenimiento completamente integrado ya en su vehículo y desperdigado a lo largo de varias zonas del mismo.

Así, el TT se aprovecha del MMI, el mando rotativo y táctil situado en el túnel central, que interacciona con el nuevo cuadro de instrumentos completamente digital. Gracias a centralizar ahí toda la información relevante, los diseñadores pueden considerar un habitáculo que no tiene que romper esquemas para integrar una gran pantalla LCD.

Con esta libertad ganada, la ventaja se magnifica gracias a la decisión de los de Ingolstadt de permitir al TT estrenar y emplear componentes de diseño propios. En este caso estamos hablando de los nuevos aireadores circulares, que integran los mandos digitales de control de climatización, y de los asientos calefactados. La idea, que en sí misma es sencilla, tenía hasta ahora la pega de que Audi quería utilizar un sistema de climatización común del banco de órganos de VAG. Ahora el TT cuenta con un diseño completamente propio, que permite, de nuevo, prescindir de otro elemento postizo y obligatorio.

ttc140019-1

Y todos estos avances tecnológicos nos llevan al hecho de que, por fin, los diseñadores de Audi han podido limpiar de elementos «obligatorios» el diseño del habitáculo, pudiendo optar prácticamente por cualquier forma y disposición que se les ocurriese.

Así vemos un diseño completamente minimalista, pero también muy tecnológico. Cierto es que no se aplica lo que Rost pretendió: En lugar de un salpicadero horizontal, simétrico y continuo replicando el hombro del exterior, se ha optado por un diseño más trabajado, con un cuadro de relojes enmarcado en una poderosa forma que «tuerce» los mandos de la consola central hacia el conductor.

El volante, con aluminio de verdad sujetando el aro, y con un hueco auténtico en su parte inferior, que está achatada, hace uso de un círculo perfecto y pequeño para alojar claxon y airbag, algo que hasta poco tiempo atrás no era viable sin emplear un diseño más voluminoso.

El cuadro digital no sólo permite limpiar el salpicadero y devolver minimalismo, aplicando más horizontalidad que nunca al interior del TT. También permite ofrecer muchas más funcionalidades dedicadas al conductor.

ttc140018-1

Con todo, diremos que no es tan minimalista como el coche original, pero el interior del nuevo TT sí que ofrece un diseño único, muy trabajado, con elementos propios no repetidos en otros modelos de la gama (el cuadro lo veremos en el A4, y los aireadores probablemente en el R8, si es que el A4 no los hereda también). En éste sentido, el TT se convierte en una suerte de globo sonda, de anticipo de tecnologías que luego se aplicarán en el resto de gama, alcanzando un estatus en la gama que antes no tuvo, justo ahora, cuando las ventas de cupés están por los suelos.

Tecnología

El estatus tecnológico alcanzado en la segunda generación se mantiene y amplía para esta tercera. Donde el primer TT tuvo que emplear elementos técnicos de la plataforma PQ34, el segundo TT pudo evolucionar, con una mezcla de aluminio y acero para su chasis, y una suspensión trasera específica.

ttc140090-1

El tercer TT ahonda en esa tendencia. Se emplea más aluminio en su constitución, lo que le permite ahorrar peso respecto a las dos generaciones previas (150 kilos menos que la primera), a pesar de ser un coche más grande. La mezcla de materiales se consigue mediante procesos de remachado, adhesivos epoxídicos y soldadura láser para crear un monocasco más rígido y ligero que antes (+25%).

Como en otros modelos que emplean la plataforma MQB, el TT se beneficia de chapas de acero de ultra-alta resistencia moldeadas con prensas de estampación calientes que efectúan un endurecimiento de la pieza mientras la conforman, y son capaces hasta de lograr espesores variables.

Las piezas de aluminio se producen mediante extrusión, fundición a presión (técnica nada común) y chapa de aluminio estampada. Es gracias a esta combinación de tecnologías metalúrgicas y sus procesos de unión de última generación que éste coche puede ahorrar peso ofreciendo un extra de rigidez.

ttc140036-1

Los elementos del grupo moto-propulsor y de suspensión son bien conocidos. Por el momento, se pierde el glorioso y sonoro cinco cilindros turbo y la oferta mecánica se articula alrededor de los 2.0 TFSI en diferentes estados de entrega de potencia, así como un diésel.

El sistema de tracción integral emplea un volante de inercia y un embrague multidisco Haldex actuado por un sistema electrohidráulico, más rápido de reacciones que el empleado anteriormente, y capaz de ofrecer un reparto de hasta el 100% de par a cualquiera de los dos ejes. Además, el reparto de par es variable no sólo en función del grado de agarre que ofrece el asfalto, sino también en función del modo de conducción seleccionado.

La amortiguación vuelve a ofrecerse pilotada con amortiguadores magnetoreológicos, combinada con un esquema McPherson delante y multibrazo detrás, con los triángulos inferiores de la suspensión delantera fabricados en aluminio con la idea de reducir masas no suspendidas. La dirección es de relación de desmultiplicación y grado de asistencia variable.

Promesas

tts140008-1

Pero tal vez el desafío más grande que tiene Audi con el nuevo TT es cumplir, de una vez por todas, la promesa que hace la estética del coche y crear un deportivo placentero de conducir.

Y la firma así lo promete. Cuentan que el uso de un bastidor más rígido y una columna de dirección rediseñada les ha permitido mejorar el tacto y la información en la dirección. Prometen que ahora nos enteraremos del agarre disponible a través del aro del volante.

Y prometen más. Prometen que con el TT configurado en el modo más deportivo, podremos sacar el coche de las curvas derrapando de atrás, gracias a su sistema de tracción total inteligente. Prometen tiempos de respuesta en dicho diferencial rápidos e imperceptibles para el conductor y ésto importa. Mucho.

Porque en la segunda generación del modelo nos encontrábamos que si jugabas muy rápido, acababas subvirando mientras la centralita electrónica empezaba a mandar par al eje trasero.

ttc140015-1

Si a eso se suma una pisada más trabajada (hasta ahora era un coche seco, que no incómodo, pero incapaz en ciertas circunstancias de digerir baches una vez lo tenías apoyado en plena curva), y una puesta a punto de muelle y amortiguador que permita jugar más con la trasera, puede que por fin tengamos entre manos un TT dinámico, divertido de llevar rápido, y no sólo treméndamente efectivo y fácil de conducir.

En el R8 los ingenieros de Audi supieron combinar todo eso en una receta perfecta. Ahora queda por ver si son capaces de trasladar esa puesta a punto deliciosa a un coche con plataforma MQB. Plataforma que ya sabemos, por nuestras pruebas con otros modelos del grupo, que tiene un morro mucho más agradecido e interesado por cambiar de dirección.

Ahora sólo nos queda esperar a echarle la mano encima y ver si la prosa de la nota de prensa es una promesa que se puede cumplir o si solo son argumentos comerciales sin respaldo en el mundo tangible.

Súperespecial Audi TT, de la idea original a la tercera generación
 

 

 

 

 

comments
Leave a reply
  • 28 abril, 2015 at 12:16 pm

    Si bien el exterior no me termina de cerrar, sobre todo por el frente que pierde la geometría del TT, el interior me fascina, esa horizontalidad y ese minimalismo son increíbles para una experiencia cuyo objetivo principal es ser auxiliar a la conducción, interrumpir lo menos posible la labor del conductor.

  • Rest
    29 abril, 2015 at 12:50 pm

    Hasta aquí, devorados cada uno de los ejemplares textos, asombrado, enlazando un café tras un café, termina esta profunda y matizada operación analítica a concepto abierto sobre el prota de la saga. Por lo visto, continuará….

    Cuando se utiliza con tal destreza el bisturí y sustenta sobre el mismo tanta savia que descrimina, satisfecha, con escrupulosa meticulosidad otros mainstreamianos folletines….sólo cabe leer, aprender y callar. Yo el primero, por supuesto, y el segundo, pues también.

    Ap: cuántas veces me olvidé de recordar, qué, acordándome cuando he leído, es recuerdo un olvidar. ( Aquella chica del primer TT…)

    Gracias, Guille!

You must log in to post a comment

Fonts by Google Fonts. Icons by Fontello. Full Credits here »